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Liberaron al gendarme argentino Nahuel Gallo tras 448 días secuestrado por el régimen chavista

El cabo primero de la Gendarmería Nacional, Nahuel Gallo, recuperó la libertad después de 448 días de secuestro en Venezuela y ya vuela rumbo a la Argentina en un avión privado vinculado a la AFA, luego de un operativo inesperado que involucró gestiones diplomáticas, presión internacional y negociaciones paralelas. Su esposa, María Alexandra Gómez, lo confirmó públicamente con un mensaje que desbordó alivio: “Acabo de hablar con Nahuel Gallo y puedo informarles que ya está volando hacia la Argentina. Víctor podrá abrazar a su papá en pocas horas”.

La liberación se produjo tras más de 15 meses en el penal de El Rodeo I, donde Gallo permaneció sin comunicación, sin asistencia legal ni consular y sin un proceso judicial formal, luego de haber sido detenido en condiciones irregulares cuando intentaba ingresar legalmente al país para reencontrarse con su familia. El último mensaje que María Alexandra recibió de él, en febrero del año pasado, había sido tan breve como devastador: “Me están llevando”. Desde ese instante empezó un calvario marcado por el silencio oficial venezolano y la falta de información sobre su paradero.

La confirmación de su excarcelación llegó en las últimas horas del sábado, cuando presos del penal gritaron a través de los pasillos que Gallo había sido liberado. Antes de abordar el vuelo de regreso, habría pasado por la Dirección General de Contrainteligencia Militar, uno de los organismos más temidos del aparato represivo chavista. Su salida se dio en el marco de una serie de liberaciones que el régimen inició tras la caída de Nicolás Maduro, quien fue trasladado a los Estados Unidos para enfrentar cargos por narcotráfico y terrorismo. Con el gobierno descabezado y Delcy Rodríguez al mando de una administración provisional sin legitimidad plena, la entrega de rehenes extranjeros se volvió una necesidad política.

El rol inesperado de la AFA fue una de las sorpresas del operativo. En la primera foto que trascendió tras su liberación, Gallo aparece al pie de la aeronave junto al prosecretario de la entidad, Luciano Nakis, y al secretario de Protocolo, Fernando Isla Casares, que se encontraban en Caracas para actividades oficiales vinculadas al fútbol venezolano. La AFA emitió un comunicado en el que agradeció a Rodríguez “por su sensibilidad y disposición” y destacó que “el deporte también puede ser un puente efectivo para una acción humanitaria de esta envergadura”. También subrayó la colaboración de la Federación Venezolana de Fútbol en los contactos que permitieron avanzar hacia la salida.

El canciller Pablo Quirno, por su parte, expresó el reconocimiento del gobierno argentino a Estados Unidos e Italia por la “presión internacional necesaria” que contribuyó a la liberación, además de resaltar el trabajo de la ONG Foro Penal y de múltiples actores que colaboraron desde el anonimato. El vuelo que trae a Gallo —un Learjet 60 de Baires Flight— había partido desde San Fernando, realizando escalas en Arica y Guayaquil antes de aterrizar en Caracas. Su regreso se completa ahora en sentido inverso, con una expectativa creciente por el inminente reencuentro con su hijo, que cumplirá tres años el próximo enero.

La historia de Gallo estuvo signada por un fuerte componente político desde el inicio. En enero del año pasado, Nicolás Maduro lo acusó públicamente —sin pruebas— de formar parte de un supuesto complot para asesinar a Delcy Rodríguez. La imputación, nunca formalizada en un proceso judicial real, buscó justificar su retención en medio de un clima de confrontación con la Argentina gobernada por Javier Milei, que desde el primer día cuestionó la naturaleza del régimen y sus violaciones sistemáticas a los derechos humanos.

Mientras tanto, su pareja llevó adelante una lucha incansable. Primero desde Anzoátegui y luego desde Caracas, recorrió oficinas, fiscalías y organismos diplomáticos con su hijo en brazos, hasta que la vigilancia y las amenazas implícitas la obligaron a organizar una salida clandestina del país con apoyo del Ministerio de Seguridad argentino, cooperación de Estados Unidos y respaldo de Colombia. La extracción se concretó por Cúcuta y derivó en su arribo a Buenos Aires, mientras Gallo seguía detenido y completamente incomunicado.

Hoy, 448 días después del mensaje que marcó el inicio de la pesadilla, María Alexandra volvió a escucharlo. Gallo ya viaja hacia la Argentina y será recibido por una familia que pasó dos Navidades, dos fines de año y casi toda la infancia temprana de su hijo esperándolo. Su historia deja una conclusión inquietante: mientras existan regímenes que utilicen personas como rehenes, ningún viaje es solo un viaje. Puede convertirse en una pesadilla de la que solo se sale con presión internacional, diplomacia paciente y la obstinación de quienes no aceptan el silencio.

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