Los videojuegos han dejado de ser lo que eran en los años 80´y 90´. Han quedado solo algunos resabios y recuerdos, tal vez algunos símbolos y personajes que hoy se toman para crear videojuegos, slots y muchos otros formatos de entretenimiento, bastante más innovadores. El advenimiento de la era digital revolucionó los hábitos y expandió el escenario para que emergieran nuevas tendencias.
El streaming y los eSports son un claro ejemplo de cómo los contenidos digitales se han instalado en las formas de consumo del entretenimiento. La industria de los casinos online es otro caso que refleja la creciente afición de los argentinos por ofertas de ocio en línea. En este rubro, destacan los grupos internacionales como 888 Holdings, compañía dueña de 888casino y otros operadores reconocidos.
Ante la popularidad de dichas marcas internacionales, muchos usuarios investigan alternativas a 888casino en Argentina para encontrar plataformas con un enfoque más local. Pero el traspaso de fronteras es propio del rubro del entretenimiento de esta época. Lo mismo sucede con el streaming y los eSports, que aúnan interesados de diferentes partes del mundo.
Los eSports en Argentina y el mundo
La comunidad de eSports es bastante grande y, sobre todo, multicultural. Si hay una cualidad que caracteriza a los deportes electrónicos es su masividad. Las competencias, que han llevado a categorizar a los videojuegos bajo el nombre de deportes electrónicos, tienen participación global. Jugadores, equipos y comunidades de distintos países se encuentran en un mismo escenario virtual competitivo.
Esta es una característica muy enriquecedora de los eSports que conecta personas de diferentes nacionalidades que comparten afinidades, y permite la construcción de nuevos grupos de pertenencia en la sociedad. En Argentina, la comunidad es bastante grande: según un informe del medio Forbes, se estima que hay aproximadamente 26.5 millones de gamers, lo que representa alrededor del 56% de la población nacional.
Los datos ubican a Argentina como el segundo mercado gamer regional más grande en términos de usuarios, después de Brasil, y demuestran el nivel de penetración que ha tenido la cultura de los videojuegos en el país durante los últimos años. Asimismo, remarcan la potencia de los gamers argentinos para ubicarse en el ranking del mercado global.
En julio del 2024 se lanzó el programa BA Gaming con el fin de promover la industria de los videojuegos y los eSports en la Ciudad de Buenos Aires. Dicha inauguración denota cómo las arcas estatales ven en este rubro un campo de posibilidades de profesionalización y recorrido para los jóvenes. Los eSports son el presente, pero parecen tener un rol preponderante en los proyectos de cara hacia el futuro.
Gamers y streamers, los nuevos actores culturales
La palabra streaming ya es parte de nuestro vocabulario común, pero no hay que olvidar que, no hace tantos años, el streaming pertenecía a un nicho más reducido, lejos de las grandes plataformas como Netflix y HBO. Pero a medida que el mundo viró hacia la esfera virtual en busca de ocio, un movimiento que se acentuó por la pandemia del Covid y el período de confinamiento, el streaming se popularizó.
La transmisión de contenidos on demand alteró las formas de consumo de entretenimiento e introdujo nuevos actores sociales. La posibilidad de crear contenido comenzó a estar más cerca de los usuarios que antes eran meros consumidores. Emergieron los streamers en plataformas como Twitch y YouTube, y hasta influencers en redes sociales: todas figuras preponderantes en la cultura de ocio digital contemporánea.
La comunicación inmediata de las experiencias tejió redes que asentaron las bases de un nuevo ecosistema cultural. El streaming horizontalizó la transmisión de contenidos y creó un escenario más abierto, permitiendo que cualquier usuario exprese sus experiencias y genere contacto con otros usuarios. El público ya no es pasivo, sino que tiene el poder de convertirse en participante activo.
Desafíos de una nueva cultura de ocio
Es importante remarcar que, aunque el streaming permite cierta horizontalidad, no todos los streamers tienen el mismo alcance. Hay cuentas de streamers con millones de seguidores. De hecho, es sabido que muchas empresas emplean contratos de patrocinio con influencers para que estos publiciten sus productos.
Existen varios casos, por ejemplo, en los que se ve a influencers promocionar plataformas de juego que muchas veces son clandestinas y no operan bajo permisos legales. En consecuencia, se han comenzado a implementar normas regulatorias respecto a este tipo de contratos y la promoción de contenidos online.
El auge del streaming y los eSports demuestra cómo las nuevas tecnologías digitales alteran la forma en que nos relacionamos con el consumo de ocio, pero también cómo se transforman los tejidos sociales. La cultura muta y abre surcos para el desarrollo de nuevas industrias, que sin dudas se toparán con desafíos propios de una gran transformación a nivel global, pero que parecen haber llegado para quedarse.

