El Ascenso a Primera de Platense desde la mirada de un hincha

Cuando Platense descendió de la primera A en 1999 yo era apenas un adolescente que recién empezaba a ir a la cancha. Toda mi familia era, y sigue siendo, de Boca pero yo quizás por amor al barrio -soy de Florida- o por el sentir que despertaba un equipo de los denominados chicos frente a los poderosos me hice de Platense.

En estos 22 años desandé todos los caminos del fútbol de ascenso, con Platense viajé por todo el país pero tras el descenso a 1B también a las canchas del conurbano, algunas de las que jamás pensé que iba a conocer: Cambaceres en Ensenada, San Telmo en Isla Maciel, Argentinos de Quilmes, Laferrere. Atesoro un sinnúmero de anécdotas desde las más insólitas hasta las más arriesgadas, cuyo corolario tuvo lugar en 2006 cuando terminamos detenidos tras incidentes en la cancha de Temperley.

Ese fue también el año de la vuelta al nacional B, aunque la alegría duró poco. En 2010 retornamos a la B Metropolitana. Antes habíamos pasado por un gerenciamiento, tras la crisis de 2001 y problemas institucionales de todo tipo que se agudizaron producto de dirigentes que no estuvieron a la altura de las circunstancias, hinchas y socios divididos aunque nobleza obliga muchos nunca dejaron de trabajar desinteresadamente para el bienestar del club sin llevarse nada a cambio y dejando dinero y tiempo de vida. Con una final perdida de manera insólita frente a Temperley y un Presidente renunciado de forma poco clara el panorama pintaba aciago.

La historia empezó a cambiar con el triunfo de la lista que encabezaron Fernando Wendt y Pablo Bianchini en 2016. La nueva conducción se puso como objetivo ascender en el fútbol profesional además de potenciar la faceta social del club que venía en decadencia y otros deportes como el básquet masculino que hoy juega en la liga nacional o el fútbol femenino que también es de primera y un orgullo para la institución.

Un año después logramos el ansiado ascenso a la Primera Nacional tras un partido desempate en el que vencimos a Estudiantes de Caseros con un gol del Chino Vizcarra en tiempo suplementario. Ese día lluvioso fuimos en caravana hasta el Estadio de Lanús y copamos la tribuna local. La vuelta fue inolvidable y culminó con la General Paz cortada a la madrugada con los hinchas rodeando el micro de los jugadores. Eran también el segundo ascenso del Trapito Vega histórico goleador e ídolo del calamar.

Y así llegamos a 2021 en un torneo atípico producto de la pandemia, que hizo suspender el que había comenzado en 2019 y frenado a comienzos de marzo de 2020. Tras el parate y la incertidumbre, se reestructuró el torneo, algo que benefició a Platense. Con la llegada del nuevo técnico Chocho Llop, ganó volumen de juego además de darle confianza al equipo. Antes había estado Fernando Ruiz al frente del equipo con el cual se logró el ascenso a la segunda categoría.

Lo de Llop fue casi perfecto, no perdió ningún partido y aún así Platense quedó segundo en el grupo por diferencia de gol, tras fallos arbitrales que lo perjudicaron, sin poder disputar la final por el primer ascenso a la espera de un Reducido por el segundo.

Ya en el Reducido pasó al siempre difícil Deportivo Riestra por penales y venció a Atlético Rafaela por 2 a 0. El domingo por la noche tuvo la revancha contra Estudiantes de Río Cuarto que había salido primero en el mismo grupo que el Calamar pero que había perdido la final por el primer ascenso frente a Sarmiento de Junín.

Tras un partido parejo que estaba para cualquiera de los dos y un empate a uno, de vuelta los penales pusieron a Platense solo frente a su destino. Y fue desde los doce pasos que se consagró con ejecución perfecta y una última atajada del enorme De Olivera que al igual que ante Riestra se convirtió en el héroe de la noche. Es injusto nombrar a algunos jugadores sobre otros porque fue un triunfo colectivo que alternó experimentados con pibes, muchos de la cantera de Platense.

Fueron 22 años de frustraciones, alegrías, tristezas, problemas, lágrimas, viajes, pero si de algo estoy seguro es de que el hincha nunca falló. Siempre alentamos en las buenas y en las malas, no nos dimos por vencidos pese a los resultados adversos, no dejamos en banda al club y por eso este ascenso es todo nuestro. Muchos hoy alientan desde el cielo, nosotros que podemos seguimos festejando esta vuelta. ¡Platense es de primera!

Fuente: (Por Sebastián Vargas para www.zonanortediario.com.ar)

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