En el marco del Día del Trabajador, Myriam Bregman encabezó anoche un acto en el microestadio de Ferro, donde el PTS buscó mostrar fuerza militante y proyectar a la izquierda en un escenario político marcado por el desgaste del gobierno de Javier Milei, la discusión por un eventual recambio opositor y algunos sondeos que ubican a la dirigente con niveles de imagen favorables dentro del mapa nacional. Ante un estadio colmado, la diputada nacional planteó la necesidad de organizar comités en lugares de trabajo, estudio y barrios, propuso debatir la construcción de “un nuevo movimiento histórico” y dejó su candidatura a disposición del Frente de Izquierda Unidad.
Bregman cerró el acto con un discurso de fuerte tono político, en el que cuestionó al gobierno nacional, al poder económico, a la dirigencia sindical y también a sectores del peronismo, en especial a los que —según sostuvo— buscan presentarse como una alternativa moderada frente al mileísmo. “Las clases dominantes también ven las encuestas, también ve que a Milei le empieza a ir mal, que los números ya no lo benefician, y toman nota. Y en ese marco empiezan a hacer planes”, afirmó.
En esa línea, advirtió que una parte del sistema político intentaría construir “un mileísmo sin Milei”, es decir, una continuidad del programa económico y social del actual gobierno, aunque con otros protagonistas. “Piensan un mileísmo sin Milei, que la obra de Milei, esa obra propatronal, proimperialista, antiobrera, en contra del feminismo y las disidencias, quede en pie. Cambiar el personaje, pero dejarla en pie”, sostuvo.
La dirigente del PTS también apuntó contra el peronismo que, a su entender, se prepara como relevo institucional sin confrontar con los factores de poder. “El otro proyecto que se empieza a escuchar es el de un peronismo moderado. Tan moderado que le permita participar a los que le vienen votando todo hasta anteayer a Milei. Tan moderado que solo les permitirían un poquito de devaluación, alguna medida un poquito proteccionista y nada más”, lanzó.
Uno de los pasajes más fuertes fue cuando vinculó esa supuesta moderación con el silencio frente a la situación judicial de Cristina Kirchner. “Tan moderado es el proyecto que no pueden decir que Cristina Kirchner está proscripta y presa. Tan moderado es que no lo pueden decir”, dijo Bregman, y agregó que ese sector tampoco estaría dispuesto a discutir el rol del Fondo Monetario Internacional. “No pueden hablar del Fondo Monetario porque, si dicen eso, se meten con el poder económico real y no están dispuestos a tocarlo”, remarcó.
En otro tramo de su intervención, Bregman reivindicó el rol del Frente de Izquierda durante los primeros años del gobierno libertario y buscó diferenciarlo del resto de los bloques parlamentarios. “El Frente de Izquierda, todos y cada uno de nuestros diputados y diputadas, integramos el único bloque político que no le votó nada a Milei, que no hicimos acuerdo por cargos, que no le votamos las leyes, que no transamos, que no panquequeamos, que no tenemos vendidos. El único”, afirmó.
La legisladora señaló que el crecimiento político de la izquierda no se explica por una estrategia de marketing sino por su presencia en las calles y en distintos conflictos sociales. Mencionó la participación en marchas de jubilados, reclamos contra la reforma laboral, protestas de trabajadores y movilizaciones contra la represión. “Los números no cayeron del cielo, no cayeron de una campaña de marketing, de buenos spots ni de nada de eso. Cayeron de poner el cuerpo todos juntos”, expresó.
También dejó planteado que su espacio buscará intervenir en todos los planos, incluido el electoral. “Nosotros no vamos a regalar nada. Vamos a dar la pelea en todos los terrenos, incluido el electoral, que es su terreno. Vamos a hacer la campaña más fuerte que se necesite, desde el norte hasta el sur, desde el litoral hasta la cordillera”, sostuvo. Sin embargo, aclaró que para la izquierda el plano electoral no alcanza por sí solo: “No vendemos humo. Estamos seguros de que sin la movilización de millones no vamos a poder derrotar al imperialismo, a la burguesía y a todos los que están del otro lado tratando de defender los intereses de las grandes patronales”.
Bregman rechazó además cualquier intento de “moderación” de su discurso. “Moderada nunca. Moderada nunca. Para moderados hay un montón. Los que estamos acá, las que estamos acá, moderadas nunca, moderadas jamás. Tenemos derecho a rebelarnos”, enfatizó, al tiempo que defendió la acción directa, la movilización y la perspectiva de una huelga general.
En ese punto, vinculó la crisis social con la caída del poder adquisitivo, la precarización laboral y los problemas cotidianos de trabajadores y estudiantes. “La clase trabajadora no da más. Los salarios no alcanzan, te tenés que buscar otro laburo, y como no hay colectivos, como levantaron las líneas, como el subte está caro, no podés llegar a tu casa. La universidad está en huelga porque los docentes no cobran”, planteó.
El acto también tuvo una fuerte impronta internacionalista. Bregman mencionó su participación en encuentros recientes en París y San Pablo, reivindicó la solidaridad con el pueblo palestino y cuestionó el accionar de Estados Unidos e Israel. Además, durante la jornada participaron referentes de organizaciones de Francia, Brasil y Chile, junto a trabajadores de distintos sectores, docentes, personal de salud, obreros industriales y representantes estudiantiles.
Nicolás del Caño, otro de los dirigentes centrales del PTS y del Frente de Izquierda, abrió el acto con un llamado a sostener “una gran lucha antiimperialista e internacionalista” y advirtió sobre las consecuencias de las guerras y los conflictos impulsados por las potencias mundiales. También hubo intervenciones de referentes sindicales y estudiantiles, que cuestionaron la reforma laboral, denunciaron la complicidad de la dirigencia de la CGT y plantearon la necesidad de recuperar sindicatos y centros de estudiantes como herramientas de lucha.
Hacia el cierre, Bregman puso el eje en la organización política de la simpatía que, según dijo, la izquierda viene recogiendo en la calle y en las redes. “La simpatía se organiza, las ideas en común se organizan, la fuerza en común se organiza. Tenemos que hacer reuniones, tenemos que ponernos en común, comités, pónganle el nombre que quieran, pero esto no se puede dispersar”, sostuvo.
Finalmente, planteó la necesidad de abrir un debate dentro del Frente de Izquierda y con sectores sociales, culturales, ambientales, sindicales y juveniles sobre la construcción de una nueva herramienta política. “¿No llegó la hora de poner en pie un nuevo movimiento histórico? ¿Un nuevo movimiento histórico que se organice desde abajo? ¿Un movimiento de los trabajadores y de las trabajadoras? ¿Un partido de la clase trabajadora?”, preguntó ante la militancia.
“Es la hora de construir un nuevo partido de la clase trabajadora. Nos entusiasma hacerlo y hacerlo en unidad”, cerró Bregman, antes de recordar a Nora Cortiñas y concluir con una consigna dirigida a la militancia reunida en Ferro: “Organicémonos. Seamos miles, seamos millones y seremos imparables”.