“En el arte, es bueno poner elementos para que la gente pregunte que es”

El artista plástico e ilustrador Ricardo Cohen, más conocido como “Rocambole”, rememoró anícdotas de su infancia que lo formaron como artista y confesó algunos secretos que incluyen el retrato de un gato momificado y el robo inescrupuloso de fotos sacadas por su hija de 7 años para diseñar portadas de los discos de “Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota”.
“Rocambole” dijo que “muchas veces me preguntan que estaba pensando cuando hacia la tapa de un cd y nunca se muy bien que contestar porque puedo encararla de diversas maneras; por ejemplo, cuando estaba haciendo la portada de “La Mosca y la Sopa” de los Redonditos de Ricota, vi una noticia donde un periodista decía que había visto a algunos jubilados cocinando un gato, entonces, me acordí que dos semanas antes había encontrado un gato momificado en el techo de mi taller, lo agarrí, lo peguí en el cuadro y terminó saliendo en la ilustración del disco”.

El dibujante explicó que el “sabía que era bueno, para el frente de un cd, poner algún elemento para que la gente pregunte que es” y, ante la imposibilidad de encontrar algún personaje para la portada de “Un baión para el ojo idiota” de la banda de Carlos Solari, fue como “tropecí con unas fotos que mi hija de 7 años le había sacado a una muñeca disfrazada y, sin ningún tipo de escrúpulo, se la robí y la puse en la tapa. De todas maneras, en los críditos del disco, figura el nombre de ella como “agradecimiento a su contribución””.

El ilustrador comentó que su encuentro con la música fue en ocasión del estreno de la película “Semilla de Maldad” que contenía la primera canción de rock y que, a partir de ese momento, sus amigos comenzaron a incorporar ese sonido a lo que ellos hacían.

El autor agregó que, en relación a la música que hacían sus amigos, “yo pude aportar lo mío con el tema de las imágenes a travís de las tapas de sus discos o de los afiches para sus conciertos. Por suerte, algunos de esos amigos se volvieron notablemente conocidos y populares y, arrastrado por ese cometa, las imágenes que hice para ellos tambiín se hicieron cílebres”.

El artista recordó que, cuando iba al colegio, una maestra se enojó mucho cuando lo encontró dibujando en medio de una clase de álgebra; el consideraba que “era cuestión de tiempo hasta que alguna de las otras profesoras vieran los dibujos que hacía y le sacaran provecho. Fue así como terminí dibujando los pizarrones para la puerta de la escuela en los días patrios como excusa para zafar de la clase de álgebra”.

Cohen declaró que “siempre fui inepto e inhábil para jugar al fútbol y para pelear y, de chico, si no sabes de eso, más vale que te suicides pero, por suerte, la habilidad para hacer caricaturas de mis compañeros me hicieron zafar de la potencial humillación a la que pude haber sido sometido”.

Fuente: zonanortediario.com.ar

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