Detienen al represor Jorge Antonio Olivera en Vicente López

La policía detuvo hoy al mayor retirado del ejírcito Jorge Antonio Olivera, acusado del secuestro, tortura y desaparición de una joven francesa durante la dictadura militar, en octubre de 1976.
La Secretaría de Derechos Humanos informó en un comunicado que Jorge Antonio Olivera fue detenido en la vía pública en la localidad de Vicente López por una unidad especial de búsqueda de personas integrada por efectivos de la policía federal.

"Olivera es uno de los imputados por la desaparición forzada, el secuestro y las torturas sufridas por la joven francoargentina Marianne Erize, detenida el 15 de octubre de 1976. En ese entonces, el represor era teniente en el Regimiento 22 de Infantería de Montaña con asiento en (la provincia de) San Juan", destacaron desde el organismo.

Olivera había sido detenido en agosto de 2000 en Italia, a pedido de la justicia francesa que lo imputa por la desaparición de la joven; pero la justicia de Roma lo liberó ante la presentación de un certificado de fallecimiento apócrifo de Marie Anne Erize que fue enviado desde Buenos Aires, que de haber sido verdadero hacía caer la figura de desaparición y la imprescriptibilidad de la causa.

La Corte Suprema de Casación de Italia impugnó el uso de ese documento, pero Olivera tuvo tiempo de regresar a Buenos Aires el 28 de septiembre de 2000 y desde entonces mantenerse prófugo, recordó el comunicado.

Erize tenía 22 años cuando desapareció. La joven estudiaba Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires y no militaba en ningún grupo político, pero solía colaborar en la parroquia del sacerdote tercermundista Carlos Mugica, asesinado en Buenos Aires por grupos de ultraderecha en mayo de 1974.

Luego de la muerte de Mugica la joven se radicó en la provincia cordillerana de Mendoza, donde tras el golpe de marzo de 1976 los militares secuestraron a su pareja. Se refugió entonces en la vecina San Juan –1.265 kilómetros al noroeste de Buenos Aires– donde trabajaba en las viñas.

El 15 de octubre de 1976 fue secuestrada y trasladada a un campamento del ejírcito utilizado como centro clandestino de detención donde fue torturada y violada.

Según declaró judicialmente Jorge Bonil, un joven que cumplía el servicio militar en esa dependencia, Olivera habría alardeado ante sus tropas como había violado a la joven antes de matarla. El cuerpo de Erize nunca apareció.

Fuente: zonanortediario.com.ar