Debemos dar un giro real en la forma en que educamos. América Latina y el Caribe aún están lejos de los estándares que hoy alcanzan los países que lograron desarrollarse con inclusión, y esa brecha exige decisiones concretas e inmediatas.
La decisión es clara: preparar a nuestros jóvenes para liderar, innovar y construir sociedades más fuertes. Para ello, debemos avanzar hacia una educación basada en competencias e incorporar, de manera progresiva, currículas contemporáneas de ciencia, innovación y tecnología, incluyendo robótica e inteligencia artificial.
Hoy seguimos destinando demasiado tiempo escolar a contenidos que no preparan para el mundo actual ni aportan soluciones al presente. La prioridad es cerrar la distancia con los países que ya modernizaron sus sistemas educativos.
En síntesis, desde la Red de Ciudades del Aprendizaje de la UNESCO sostenemos que dar un giro real a la educación implica pasar de la mera transmisión de conocimientos a la formación de personas integrales: capaces de pensar críticamente, comprender el mundo, desarrollar inteligencia emocional, aprender a convivir y diseñar su propio aprendizaje. Se trata de fomentar la interioridad y la conciencia para construir una sociedad más plena y significativa, superando la lógica de la memorización y la repetición.
Por qué es urgente
Las consecuencias ya están a la vista:
- Desmotivación en las aulas.
- Abandono escolar temprano.
- Brechas sociales que se profundizan.
- Sociedades sin futuro productivo.
- Y lo más grave: violencia en las aulas.
Estamos frente a una crisis educativa que requiere una respuesta firme. Mientras algunos países avanzan con la Industria 4.0 y la inteligencia artificial, en otros todavía no se garantiza el acceso a la educación. En esos contextos, muchas escuelas terminan funcionando más como espacios de contención alimentaria que como ámbitos de aprendizaje.
Más del 50% de los estudiantes de América Latina y el Caribe no alcanza aprendizajes mínimos en áreas clave como ciencias, lectura y matemática. Y cuando un estudiante abandona la escuela, la pérdida no es solo educativa: también es económica. Se estima que el abandono escolar temprano implica una pérdida cercana al 8,7% del PIB per cápita en la región, debido a su impacto en los ingresos futuros y la productividad.
América Latina y el Caribe arrastran un retraso de al menos 20 años frente al mundo desarrollado. Esperar más tiempo sería consolidar esa demora y volverla estructural.
Por eso, desde la Red de Ciudades del Aprendizaje de la UNESCO proponemos asumir un desafío colectivo. Superar esta crisis exige el compromiso conjunto de gobiernos, educadores, familias y de la sociedad en su conjunto, para transformar la educación en una verdadera prioridad nacional y garantizar oportunidades reales para todos los niños y jóvenes.
Cambiar la currícula y el enfoque
La región necesita avanzar en:
- Educación basada en competencias, y no solo en la acumulación de contenidos.
- Currículas contemporáneas que integren ciencia, tecnología, innovación, robótica e inteligencia artificial.
- Aprendizajes relevantes, conectados con el mundo digital en el que vivimos.
Modernizar no significa borrar lo valioso, sino devolverle sentido a la escuela, prepararla para comprender el mundo actual y aportar soluciones concretas. Se trata de aprender a pensar con tecnología, interpretar datos y desarrollar criterio.
Un ejemplo concreto es lo que venimos impulsando en José C. Paz, con propuestas educativas desde los dos años de edad que integran tecnología y lenguas como parte del desarrollo temprano. Se trata de un aprendizaje guiado, con objetivos claros y métodos adecuados a cada etapa, que está dando resultados positivos.
“Propongo estrategias para abordar una educación en crisis”.
Como alcalde con experiencia y vicepresidente ejecutivo de la Red de Ciudades del Aprendizaje de la UNESCO para América Latina y el Caribe, sostengo la necesidad de avanzar en:
- Priorizar competencias básicas, mediante tutorías y aprendizajes acelerados.
- Evaluación y seguimiento para medir avances y ajustar estrategias.
- Inversión en docentes, mejorando su formación, remuneración y condiciones laborales.
- Uso de tecnología educativa, desplegando soluciones EdTech.
- Mejora de la infraestructura escolar y acceso a servicios básicos.
- Políticas integrales que aborden lo disciplinar, lo socioemocional y lo contextual.
- Convivencia escolar, con protocolos y programas para prevenir la violencia y mejorar el clima institucional.
Al mismo tiempo, no podemos avanzar sobre una Agenda 2030 sin haber resuelto prioridades básicas como la educación y la salud.
Docentes: el eje de la transformación
Ninguna reforma educativa es sostenible sin docentes fortalecidos. El corazón de una sociedad no es solo la familia; también lo es el docente, que acompaña miles de horas de formación y es clave en la construcción de hábitos, límites, pensamiento y confianza.
La región enfrenta serios desafíos en materia de atracción, retención y valorización de la docencia. No se puede pretender una educación de calidad con docentes mal pagos.
Esto exige dos decisiones simultáneas:
- Formación docente continua, con estándares elevados y actualización real en didácticas innovadoras y digitales.
- Condiciones laborales dignas, con salarios que garanticen estabilidad, dedicación y reconocimiento profesional.
El docente es la pieza central de una educación orientada al futuro, pero necesita un sistema que lo respalde y valore su rol como motor de la transformación.
Violencia y convivencia escolar: un punto crítico
En América Latina y el Caribe hay un denominador común que ya no admite postergaciones: violencia escolar, deslegitimación del docente y límites difusos. Cuando el clima escolar se deteriora, se pierde lo más valioso: la atención del estudiante. Sin foco, no hay aprendizaje.
Se requiere un marco integral de convivencia que incluya:
- Reglas claras y conocidas.
- Consecuencias proporcionales y sostenidas.
- Protocolos frente a la violencia y el hostigamiento.
- Respaldo institucional al docente.
- Trabajo sistemático con las familias.
- Apoyo socioemocional preventivo.
La violencia escolar no puede abordarse como un problema aislado, sino como un reflejo de la sociedad. Requiere estrategias preventivas y formativas que devuelvan a la escuela su rol de espacio seguro para aprender y desarrollarse.
Un llamado regional a decidir ahora
Los gobiernos centrales deben asumir su responsabilidad y cumplir, sin demoras, con las partidas presupuestarias establecidas.
“Cambiar la matriz educativa no puede esperar”.
El llamado regional a decidir ahora se centra en transformar los sistemas escolares frente a una crisis de aprendizaje persistente. Desde la Red de Ciudades del Aprendizaje de la UNESCO identificamos tres áreas prioritarias de acción inmediata:
- Alfabetización inicial en el centro de la agenda.
- Liderazgo para la democracia y la inclusión.
- Transformación digital e inteligencia artificial.
Este debate atraviesa a toda la región. Lo confirmamos en encuentros internacionales con ciudades y gobiernos de Arabia Saudita, México, Corea del Sur, Perú y Colombia. La conclusión es clara: quien moderniza a tiempo, crece con más fuerza.
Si ya arrastramos dos décadas de rezago tecnológico, cinco años más no se suman: se multiplican. Y nos empujan hacia casi treinta años de atraso.
La verdadera autonomía de los países no reside solo en sus recursos naturales, sino en su capital humano: en lo que su gente sabe hacer, en cómo piensa, cuida y convive.
Por todo lo expuesto, formulo un llamado a la acción para modernizar y humanizar la educación, reconociéndola como el motor esencial para construir sociedades más equitativas y preparadas para los desafíos del siglo XXI.
En 2026 debemos enfocarnos en un aprendizaje que trascienda la memoria y apueste al pensamiento crítico, la creatividad y la adaptación a un mundo digitalizado, promoviendo una sociedad más justa y desarrollada.
Conclusión
En mi calidad de vicepresidente ejecutivo de la Red de Ciudades del Aprendizaje de la UNESCO para América Latina y el Caribe, insisto en una idea central:
“El futuro se defiende hoy, con educación y modernización. Cambiar la matriz educativa no puede esperar”.

