En el fútbol argentino empieza a verse cada vez con más frecuencia una tendencia que hasta hace no tanto parecía arriesgada: en partidos importantes, algunos entrenadores optan por apostar a los juveniles formados en el club antes que por la experiencia de jugadores consagrados. Y en varios casos, los resultados acompañan.
Algo así ocurrió en el último partido de Marcelo Gallardo al frente de River Plate. En el encuentro ante Banfield, el entrenador decidió darle lugar a varios futbolistas surgidos de las divisiones inferiores y dejó en el banco a algunas de sus principales figuras. El equipo de Núñez presentó una base marcada de jugadores formados en casa, con nombres como Santiago Beltrán, Gonzalo Montiel, Lucas Martínez Quarta, Lautaro Rivero, Facundo González, Tomás Galván, Joaquín Freitas, Sebastián Driussi e Ian Subiabre. La apuesta no salió mal: River se impuso por 3 a 1 frente al conjunto dirigido por Pedro Troglio.
Una situación similar se vivió en el ascenso. Por la cuarta fecha del torneo de la Primera B, Argentino de Merlo venció a Flandria por 2 a 0 y quedó como único escolta del campeonato. El equipo conducido por Cristian Tula también mostró una fuerte presencia de futbolistas surgidos de las inferiores del club de Merlo Norte. Entre ellos estuvieron Tomás Candelaresi, Nicolás Bardagi, Lautaro Romero, Máximo Gómez Rosas, Facundo Filinich, Thiago Paulovich, Alan Salvador y Bruno Maceri.
La presencia de tantos jóvenes en cancha parece reflejar una tendencia que empieza a consolidarse: la confianza en los jugadores que vienen empujando desde abajo. La madurez, el atrevimiento y la capacidad de los juveniles llevan a muchos entrenadores a replantear viejas fórmulas y animarse a decisiones que, aunque a veces resulten polémicas, pueden dar resultados.
Al final, el fútbol mantiene una lógica sencilla: cuando se gana, las dudas se disipan y llegan los aplausos. Porque lo viejo puede seguir funcionando, pero como decía el mentalista Tusam, siempre “puede fallar”. Y cuando eso ocurre, los pibes aparecen para reclamar su lugar.



