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Murió el Indio Solari, leyenda del rock nacional y líder histórico de Los Redondos

Carlos Alberto “Indio” Solari, una de las figuras más influyentes y enigmáticas de la música popular argentina, murió este viernes a los 77 años en su casa de Parque Leloir, en el partido bonaerense de Ituzaingó. El exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota padecía Parkinson desde hacía años, una enfermedad que lo había alejado de los escenarios y que él mismo había hecho pública ante sus seguidores.

La noticia fue confirmada durante la mañana de este viernes y provocó una inmediata conmoción en el rock argentino. Personal de la Unidad Fiscal N° 2 de Ituzaingó intervino en el domicilio del músico para constatar el fallecimiento y, de acuerdo con las primeras actuaciones, no surgían elementos que indicaran otra causa de muerte. De todos modos se realizará una autopsia por protocolo para dejar establecido el causal del deceso.

Solari había nacido el 17 de enero de 1949 en Paraná, Entre Ríos, pero su nombre quedó ligado para siempre a La Plata, ciudad donde en 1975 comenzó a tomar forma, junto a Skay Beilinson, el universo de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Desde sus primeros años, la banda construyó una identidad propia, marcada por la independencia artística, la distancia con los grandes medios y una relación directa, intensa y casi ritual con su público.

Con Los Redondos, el Indio se convirtió en voz, letrista y símbolo de un fenómeno que excedió largamente lo musical. La banda editó discos centrales para la historia del rock argentino, entre ellos Oktubre, Un baión para el ojo idiota, ¡Bang! ¡Bang!… Estás liquidado y Luzbelito, y consolidó una mística de convocatoria popular que se mantuvo incluso después de la separación del grupo, ocurrida en 2001.

Tras la disolución de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Solari inició una etapa solista acompañado por Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. En 2004 publicó El tesoro de los inocentes (Bingo Fuel) y luego llegaron Porco Rex, El perfume de la tempestad, Pajaritos, bravos muchachitos y El ruiseñor, el amor y la muerte. Aun sin Los Redondos, su poder de convocatoria siguió intacto y cada presentación volvió a funcionar como un acontecimiento masivo para miles de seguidores de distintas generaciones.

El último recital presencial del Indio Solari fue en Olavarría, en 2017. Desde entonces, su vínculo con los escenarios quedó condicionado por el avance del Parkinson, enfermedad que había confirmado públicamente en marzo de 2016 durante un show en Tandil, cuando le dijo a la multitud que “Mr. Parkinson” le venía “pisando los talones”. Con el paso de los años, el músico habló en distintas oportunidades sobre el impacto físico de la enfermedad y sobre las limitaciones que le imponía en su vida cotidiana.

A pesar del deterioro de su salud, Solari se mantuvo activo a través de grabaciones, proyectos artísticos, apariciones virtuales y mensajes dirigidos a su público. En los últimos años participó mediante recursos tecnológicos en presentaciones de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado y conservó una presencia pública medida, fiel a su histórico bajo perfil y a una relación siempre esquiva con la exposición mediática tradicional.

Una de sus últimas apariciones públicas había sido mediante un video de agradecimiento cuando recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires. Allí agradeció la distinción y envió un mensaje al auditorio, en una ceremonia en la que se repasó su trayectoria como parte fundamental de la cultura popular argentina.

Su muerte cierra una etapa decisiva del rock nacional. El Indio Solari fue mucho más que el cantante de una banda emblemática: fue el centro de una liturgia popular, el autor de un cancionero atravesado por metáforas, imágenes urbanas y climas políticos, y el protagonista de un fenómeno de masas difícil de comparar en la música argentina. Su figura, rodeada siempre de misterio, independencia y magnetismo, deja una huella profunda en varias generaciones que encontraron en sus canciones una forma de identidad, pertenencia y resistencia cultural.

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