La crisis económica la pagarán como siempre los más pobres

La debacle económica surgida en el ágora del capitalismo se derrama por todo el mundo, las grandes empresas son salvadas por el estado, los empresarios y dueños del capital tambiín, mientras tanto los pobres pagan con desempleo, hambre y guerras con un 2009 que comenzó con la invasión de Israel a La Franja de Gaza; ¿Hacia un mundo multilateral y menos conflictivo?, el engaño del G20 en un año crítico.

John Manyard Keynes esbozó la frase “el largo plazo es cuando todos estaremos muertos”. Las grandes decisiones en política internacional en torno a la crisis económica (si es que las hay) parecen haber quedado para el largo plazo o por lo menos aplazadas hasta abril, cita para la próxima cumbre del G 20 ya con Obama como presidente de la primera potencia mundial. El sueño del cambio va quedando lejano y con los resultados a la vista parece hasta ingenuo haber creído en un “nuevo orden mundial”.

La ortodoxia económica no se ha modificado un ápice hasta el momento y si hubo intervención de los estados fue para salvar a financieras y bancos sin que esto produzca un derrame hacia la sociedad en su conjunto. El sueño del multilateralismo y un mundo menos conflictivo y más cohesionado es despojado por la pesadilla de un presente repleto de incertidumbres. La tensión social se acrecienta dentro y entre los países y muchas veces son el caldo de cultivo para movimientos que explotan las crisis en aras de su propio interís. Ocurrió luego del crack de 1929 con el recrudecimiento de gobiernos autoritarios en todo el mundo y si bien hoy la democracia está afianzada por lo menos en occidente, en momentos de tensión social afloran diversos grupos que por ejemplo buscan culpar por sus penurias económicas a los inmigrantes. La xenofobia si bien siempre existió busca ser un chivo expiatorio frente a las crisis.

La relación entre norte y sur será conflictiva y el hecho que los países emergentes tengan mayor protagonismo no implica necesariamente que vayan a tener poder de decisión. La crisis la pagarán como siempre los más pobres y esto acrecentará la desigualdad y la violencia. Nos acercamos a un mundo más complejo donde el “fin de la historia” está lejano y las relaciones internacionales van a ser inestables.

Estamos frente a una crisis moral más que económica donde la única respuesta a los problemas parece ser guerra y más guerra, donde la esperanza depositada en ciertos dirigentes llamímosle Obama se desvanece ante el cruel silencio frente al genocidio que en estos momentos es moneda corriente en La Franja de Gaza. Con un continente como el africano sumido en la más extrema de las pobrezas con interminables guerras civiles en donde ni siquiera se necesitan armas de fuego para matar al otro, simplemente machetes y mucho odio. Cuando la principal potencia EE.UU. sigue la ocupación en Afganistán e Irak sin desde luego haber encontrado las “armas de destrucción masiva” (¿aquellas que cayeron en Hiroshima y Nagasaki?) ni a Osama Bin Laden, mientas Guantánamo sigue abierta como tambiín el inescrupuloso bloqueo a Cuba. Con Europa mostrando los dientes frente a la oleada de inmigrantes que huyen de la guerra , el hambre y que reciben cárcel, maltrato y deportación en vez de una oportunidad. Los conflictos no cesan y son interminables, separatismos en Europa y Asia, Rusia vs Geogia, India vs Paquistán dos países que poseen la bomba atómica, grupos terroristas y estados terroristas u otros que se dicen pacíficos pero que cada año subsisten vendiendo armas como Alemania.

La integración será más difícil y muchos pedirán por un nuevo Bretton Woods mientras otros se encargarán de avisar, por las dudas, que para Bretton Woods hicieron falta muchos años y mucha sangre derramada inútilmente.

Fuente: zonanortediario.com.ar

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