El peronismo de Tigre encarará una de sus disputas más fuertes en años: por primera vez en mucho tiempo, todas las corrientes del PJ local se unieron para enfrentar al intendente Julio Zamora en la conducción partidaria. La pulseada quedó formalmente planteada con la aparición de dos listas que competirá mano a mano por el control del sello justicialista en el distrito.
Del lado del oficialismo municipal, el zamorismo presentó una nómina encabezada por Mario Zamora, hermano del jefe comunal, como intento de conservar el aparato partidario pese al desgaste acumulado desde la última elección, cuando el intendente optó por competir con el sello Somos y quedó relegado con apenas el cuatro por ciento como candidato a senador provincial en la primera sección (tercero incluso en Tigre con poco más del 18%). Ese movimiento todavía genera ruido dentro del PJ y es, para muchos dirigentes locales, el punto de quiebre que habilitó el reacomodamiento actual.
La novedad es el armado opositor interno: una coalición amplia que reúne al massismo, a las organizaciones kirchneristas y a los espacios que responden al gobernador Axel Kicillof. La lista será encabezada por el concejal Luis Samyn Ducó, referente del Frente Renovador, y lleva como vice a Nancy Ferreyra, figura de La Cámpora, mientras que la Secretaría General quedó para Federico Ugo, dirigente del Movimiento Evita. A ese acuerdo se sumaron el Movimiento Derecho al Futuro, el Frente Grande y el propio Frente Renovador, conformando un bloque tan heterogéneo como sólido en un punto: desplazar al zamorismo de la conducción del PJ local.
En los distintos sectores que confluyeron en este frente interno señalan que la decisión de Zamora de ir por afuera en 2025, junto al sello Somos, dañó la representatividad del intendente dentro del peronismo y que era necesario “recuperar” el partido para ordenar un liderazgo alternativo hacia 2027. La unidad alcanzada entre espacios que en otros momentos estuvieron distanciados —La Cámpora, el Evita, el massismo y el MDF— refleja el clima político que se respira en Tigre: una especie de tregua generalizada entre ellos, pero no con el intendente.
Mientras el PJ bonaerense avanza hacia un cierre de listas con eje en la unidad en la mayoría de los municipios, Tigre quedó como la excepción más ruidosa. La dinámica local siempre tiene sus particularidades: Zamora viene de ganar la PASO de 2023 sin boleta principal, apoyado solo en la de Juan Grabois, lo que lo mantiene como un actor impredecible en un distrito históricamente complejo. Pero la interna partidaria abrirá un nuevo capítulo en ese equilibrio inestable.
Las dos listas ya trabajan en la carga de avales y nada indica que haya negociación posible. La disputa está planteada y, esta vez, el peronismo en Tigre llega verdaderamente dividido en dos: el zamorismo por un lado, y casi todo el resto por el otro.
Hasta el 19 de febrero las listas pueden modificarse, sin embargo todo hace parecer que la interna para definir el liderazgo local es inevitable.

