La Selección argentina comenzó la recta final de su preparación mundialista con una victoria por 2 a 0 ante Honduras, en el primero de los amistosos previos al inicio de la Copa del Mundo de Estados Unidos, Canadá y México 2026. Sin una actuación brillante, el equipo de Lionel Scaloni impuso su jerarquía, manejó el trámite casi de principio a fin y mostró algunos pasajes interesantes, especialmente cuando en el complemento ingresaron varios de los futbolistas que habitualmente integran la base titular.
El partido, disputado en el Kyle Field de Texas, sirvió más como banco de pruebas que como medida definitiva. Argentina fue superior desde el arranque, tuvo la pelota, ocupó campo rival y generó aproximaciones, aunque durante buena parte del primer tiempo le faltó precisión en la zona de definición. Honduras, con menos recursos y escasa capacidad para sostener ataques, se replegó e intentó resistir el dominio albiceleste.
La apertura del marcador llegó a los 36 minutos, cuando Lautaro Martínez cambió por gol un penal y destrabó un encuentro que hasta entonces tenía control argentino, pero no demasiada profundidad. El delantero volvió a aparecer como una pieza confiable en el área y terminó siendo una de las figuras de la noche, no solo por el gol sino también por su participación en la jugada del segundo tanto.
En el segundo tiempo, con el ingreso de varios nombres de mayor peso, la Selección mostró otra velocidad. El equipo presionó más arriba, circuló mejor la pelota y dejó la sensación de que, cuando acelera, todavía conserva la estructura competitiva que lo llevó a conquistar los últimos grandes títulos. En ese contexto apareció Giuliano Simeone, que aprovechó una asistencia de taco de Lautaro Martínez y definió para sellar el 2 a 0.
Más allá del resultado, el amistoso dejó una lectura doble para Scaloni. En la primera parte, el rendimiento de varios futbolistas que pelean por un lugar o buscan sumar consideración fue correcto, aunque sin actuaciones deslumbrantes. En el complemento, en cambio, el equipo se pareció más a la versión consolidada de los últimos años: agresivo, ordenado y con capacidad para lastimar sin necesidad de acumular demasiadas situaciones.
La prueba, de todos modos, obliga a cierta cautela. Honduras estuvo varios escalones por debajo y no exigió demasiado a la defensa argentina. Por eso, el triunfo sirve para sumar rodaje y confianza, pero no alcanza para sacar conclusiones definitivas de cara al Mundial. El dato más importante es que la idea de juego sigue vigente y que Scaloni mantiene variantes para ajustar piezas antes del debut.
La principal preocupación del cuerpo técnico pasa ahora por la condición física de varios jugadores que llegan tocados o con cargas acumuladas. Entre ellos aparecen Nahuel Molina, Gonzalo Montiel, Leandro Paredes, Nicolás Paz, Lionel Messi y Julián Álvarez, nombres importantes en la estructura del plantel. Además, Argentina sufrió la baja de Leonardo Balerdi por una lesión muscular en el sóleo derecho, lo que obligará a definir un reemplazo para la lista mundialista.
El seleccionado argentino tendrá todavía un amistoso ante Islandia antes del estreno mundialista frente a Argelia. Ese partido será clave para terminar de evaluar a los jugadores que arrastran molestias y para ajustar el funcionamiento de un equipo que, sin lucirse ante Honduras, volvió a demostrar que tiene recursos, jerarquía y una base competitiva intacta para encarar la defensa del título.

