El proyecto de Cencosud para ampliar Unicenter Shopping, en Martínez, empezó a generar una discusión que va más allá del anuncio empresario de inversión, empleo y nuevos locales. La obra, presentada por la compañía como una apuesta de largo plazo por el retail y por el principal centro comercial del país, encendió alertas en sectores comerciales y vecinales de San Isidro por su posible impacto sobre el tránsito, el comercio de cercanía, los centros comerciales a cielo abierto y la calidad urbana de una zona que ya convive con una fuerte concentración de movimiento vehicular.
La iniciativa contempla una inversión superior a los 60 millones de dólares, la incorporación de 20.054 metros cuadrados construidos, 16.000 metros cuadrados arrendables y 85 nuevos locales, que se sumarán a los 282 que actualmente funcionan en el complejo. Según informó Cencosud, los trabajos comenzarán durante junio, se desarrollarán por etapas para mantener operativo el shopping y tendrán una duración estimada de 16 meses, con la apertura de los nuevos espacios prevista para octubre de 2027.
La empresa señaló que la ampliación incluirá nuevas propuestas comerciales y gastronómicas, mejoras en circulación interna, infraestructura, accesibilidad, tránsito vehicular, espacios comunes y áreas verdes. También prevé sumar superficies destinadas a salud, con una clínica y un vacunatorio, además de la renovación integral del gimnasio, la llegada de Decathlon y nuevas marcas que buscarán consolidar a Unicenter como polo comercial de referencia. Cencosud remarcó además que la obra generará más de 600 puestos de trabajo entre la etapa de construcción y la posterior operación de los nuevos espacios.
Del otro lado, la Cámara de Comercio y Servicios de San Isidro planteó reparos sobre las consecuencias que podría tener una expansión de esta escala en el entramado comercial del distrito. Su presidente, Ezequiel Sarno, advirtió en declaraciones a la web Infoban que la discusión no pasa por oponerse a la inversión ni al desarrollo, sino por analizar de manera integral cómo impactará el crecimiento de Unicenter sobre los centros comerciales de San Isidro, Martínez, Boulogne, Villa Adelina y otras localidades.
El planteo de la entidad comercial apunta a que el debate no quede limitado a la mirada empresaria ni a los estudios técnicos tradicionales, sino que incorpore también el efecto económico y urbano sobre los comercios de cercanía. La preocupación central es que un shopping todavía más grande profundice el denominado “efecto aspiradora”, con una mayor concentración del consumo dentro del predio y una menor circulación de compradores por los corredores comerciales abiertos.
Desde la Cámara advierten que ese proceso podría afectar la vitalidad de los centros comerciales tradicionales, reducir el tránsito peatonal en zonas comerciales barriales, dificultar la rotación de locales y aumentar la vacancia en determinados sectores. El planteo aparece además en un contexto complejo para el comercio minorista, atravesado por bajos niveles de ventas, suba de costos operativos y una competencia desigual frente a grandes superficies con capacidad de concentrar marcas, servicios, gastronomía, salud, entretenimiento y estacionamiento en un mismo lugar.
La polémica también tiene un fuerte componente vial. La zona de Paraná, Edison y la colectora de Panamericana ya registra altos niveles de saturación en horarios pico, fines de semana y fechas especiales. En ese marco, la Cámara y sectores vecinales señalan que la llegada de nuevos locales, propuestas gastronómicas, espacios de salud y actividades deportivas podría incrementar el flujo de vehículos hacia un sector que desde hace años funciona con dificultades de circulación.
Aunque Cencosud informó que el proyecto contempla mejoras de accesibilidad y tránsito vehicular, los cuestionamientos apuntan a si esas intervenciones serán suficientes para absorber el crecimiento previsto. Unicenter no es un centro comercial menor: fue inaugurado en 1988, tuvo una ampliación en 1998, cuenta actualmente con una superficie total de 220.000 metros cuadrados, más de 280 locales, 6.500 cocheras y recibe alrededor de tres millones de visitantes por mes.
Por eso, para los sectores críticos, la pregunta no es solamente cuántos metros cuadrados nuevos sumará el shopping, sino qué presión agregará sobre la infraestructura pública que lo rodea. Más locales, más restaurantes, una clínica, un vacunatorio, más propuestas deportivas y nuevas marcas internacionales pueden traducirse también en más autos, más demanda de estacionamiento, más logística, más residuos, mayor consumo energético y más ruido en una zona ya cargada.

Las advertencias también incorporan una dimensión ambiental. En notas publicadas sobre el tema, se mencionaron reparos vinculados a la contaminación sonora y visual, el movimiento permanente de vehículos y proveedores, la cartelería, la iluminación y la presión que un complejo de semejante escala puede ejercer sobre su entorno inmediato. La discusión, en ese punto, no se limita a las áreas verdes que pueda sumar la obra, sino a cómo se mide el impacto real de una expansión comercial sobre la vida cotidiana de los vecinos.
El caso reabre además una discusión histórica en Martínez. Desde su inauguración, Unicenter modificó el mapa comercial de la zona norte y se convirtió en uno de los símbolos del consumo bajo techo en la Argentina. Pero ese crecimiento también estuvo acompañado por reclamos vinculados al tránsito, los accesos, la congestión sobre Panamericana y el efecto de los grandes centros comerciales sobre los negocios tradicionales.
La Cámara de Comercio sostiene que el análisis del expediente no debería agotarse en variables como tránsito, residuos, efluentes, infraestructura sanitaria o factibilidad energética. Para la entidad, también hace falta evaluar el impacto sobre el comercio barrial y sobre el modelo de ciudad que se busca consolidar en San Isidro. En otras palabras, el punto en debate no es solo si la obra cumple con requisitos técnicos, sino si el crecimiento de un gran actor privado se integra de manera equilibrada con el resto del territorio.
La posición de Cencosud, en cambio, pone el acento en la inversión, la generación de empleo y la demanda de marcas que buscan instalarse en Unicenter. La compañía destacó que en los últimos meses el shopping incorporó firmas como Boss, Armani, Miniso, Indian, Calvin Klein, Skechers y Victoria’s Secret, y que la ampliación responde a la presión de nuevas marcas por contar con espacios dentro del complejo.
Ese contraste marca el núcleo de la polémica. Para la empresa, la ampliación representa modernización, empleo y consolidación comercial. Para los sectores que piden un debate más amplio, la discusión debe incluir también los costos indirectos de ese crecimiento: el impacto en los centros comerciales a cielo abierto, la movilidad urbana, la infraestructura pública, el ambiente y la calidad de vida de los vecinos de Martínez y su zona de influencia.
La obra todavía deberá atravesar instancias de evaluación y aprobación acordes a su magnitud. Mientras tanto, el anuncio ya instaló una discusión sensible en San Isidro: cómo compatibilizar inversión privada y desarrollo comercial con una planificación urbana que no deje en desventaja al comercio de cercanía ni sobrecargue a los barrios que rodean al shopping más importante del país.
En definitiva, la ampliación de Unicenter puso nuevamente bajo la lupa una tensión cada vez más presente en el conurbano: el crecimiento económico no se mide únicamente por los millones invertidos o por la cantidad de locales inaugurados, sino también por la manera en que esas inversiones se integran a la ciudad y por quién termina absorbiendo sus consecuencias.

