La empresa detrás del Mantecol vive un mes de protestas, acusaciones de sabotaje y cruces con el sindicato STIA, mientras la crisis operativa se agrava.
La alimenticia Georgalos, reconocida por producir el emblemático Mantecol, atraviesa un período de turbulencia en su planta de San Fernando, Buenos Aires. Desde hace un mes, la compañía mantiene un enfrentamiento con el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) y un grupo de cinco exempleados despedidos, a quienes acusa de sabotaje.
La situación escaló esta semana con una protesta en la autopista Panamericana, que terminó con la intervención de Gendarmería y ocho manifestantes heridos.
El conflicto —que pone a Georgalos en una situación similar a la de otras empresas del sector, como Molinos o Granja Tres Arroyos— comenzó en mayo, con recortes en el área de producción de chocolates y la eliminación de un bono por productividad en la planta de San Fernando.
Según el STIA, los despidos de cinco trabajadores en junio fueron una represalia por reclamos de mejores condiciones laborales. El gremio también asegura que la empresa incumple la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo bonaerense, lo que motivó la protesta de este martes.
Los manifestantes —entre ellos, los trabajadores cesanteados— cortaron la Panamericana en dirección a la Ciudad de Buenos Aires, generando un caos vehicular. La Gendarmería intervino para despejar la vía, dejando un saldo de heridos entre los presentes. Antes del corte, los trabajadores se habían reunido frente a la planta de Georgalos en una asamblea para exigir la reincorporación de los despedidos.
Acusaciones cruzadas
Desde Georgalos, la postura es firme: los cinco exempleados fueron desvinculados por presuntos actos de sabotaje que habrían afectado la operatividad de la planta en Victoria, partido de San Fernando.
La empresa emitió un comunicado en el que calificó las protestas gremiales como “extorsivas” y aseguró que los responsables de los supuestos daños ya fueron denunciados ante la Justicia. “No se puede encubrir un delito bajo la fachada de un reclamo gremial sin fundamento”, señaló la compañía, que subrayó su compromiso con la legalidad y la protección de su personal y operaciones.
Por su parte, el STIA sostiene que los despidos son injustificados y que Georgalos eliminó el bono de productividad —de más de $200.000 en otras plantas de la empresa— solo en San Fernando, como medida de presión contra los trabajadores que reclamaban mejoras.
El gremio insiste en que la compañía no respeta los acuerdos alcanzados en el marco de la conciliación obligatoria, lo que agudiza el conflicto.
Un panorama complicado
La crisis en Georgalos no solo afecta su producción, sino que también pone en riesgo la estabilidad laboral en un contexto económico adverso para la industria alimenticia.
Con más de 85 años de trayectoria, la empresa busca mantener su operatividad mientras enfrenta estas tensiones. Sin embargo, las protestas y las acusaciones cruzadas no muestran señales de resolverse en el corto plazo, dejando a la dueña del Mantecol en un escenario de incertidumbre.

