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Alerta en Buenos Aires por la proliferación del barigüí: la “mosca negra” que muerde y puede causar reacciones en la piel

Las altas temperaturas y la humedad de las últimas semanas favorecieron la proliferación del barigüí, un pequeño insecto volador conocido popularmente como “mosca negra”, cuya presencia se intensificó tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en distintos puntos de la provincia. A diferencia del mosquito, este insecto no pica: muerde la piel para alimentarse de sangre, lo que suele generar mayor dolor e irritación.

El barigüí pertenece a la familia Simuliidae y se desarrolla principalmente en aguas corrientes, como ríos y arroyos. Por ese motivo, su aparición se vuelve más notoria tras lluvias intensas y crecidas, cuando aumentan los caudales. El entomólogo Guillermo Tarelli explicó que estos insectos “están permanentemente en el ambiente”, pero que las condiciones actuales crean el escenario ideal para que proliferen en grandes cantidades. En diálogo con Canal Trece, aclaró que, a diferencia de los mosquitos, no se reproducen en agua estancada, sino en cursos de agua en movimiento, lo que dificulta su control.

Desde el punto de vista médico, la mordedura del barigüí produce una lesión por corte en la piel, a partir de la cual el insecto se alimenta de la sangre que brota. Esto puede provocar dolor inmediato, enrojecimiento, hinchazón y picazón intensa. En algunas personas, especialmente en quienes tienen antecedentes de alergias, puede desencadenar reacciones alérgicas locales con inflamación marcada, ardor y, en casos menos frecuentes, síntomas generales como fiebre baja o malestar. Las lesiones suelen dejar manchas rojas y costras que tardan varios días en desaparecer.

Especialistas advierten que rascarse aumenta el riesgo de infección secundaria, ya que bacterias presentes en las manos o debajo de las uñas pueden ingresar a la herida. Aunque el barigüí no transmite enfermedades sistémicas conocidas en humanos en Argentina, las infecciones cutáneas locales pueden requerir tratamiento médico si aparecen signos como aumento del dolor, secreción, calor local o empeoramiento del enrojecimiento.

Para prevenir las mordeduras, se recomienda utilizar repelentes habituales contra mosquitos, preferentemente aquellos que contienen DEET en concentraciones altas, aunque su eficacia frente a la mosca negra es parcial. También se aconseja usar ropa de mangas largas y pantalones largos, de colores claros —los tonos oscuros tienden a atraer más a estos insectos—, colocar mosquiteros en puertas y ventanas y mantener los entornos domiciliarios limpios y sin acumulación de humedad. En zonas ribereñas, es clave evitar la cercanía a ríos y arroyos durante los horarios de mayor actividad, que suelen ser el amanecer y el atardecer.

En caso de mordedura, las recomendaciones médicas incluyen lavar la zona con agua y jabón lo antes posible, aplicar frío local para disminuir la inflamación, utilizar cremas calmantes o antihistamínicas y evitar rascarse. Ante una reacción alérgica intensa o signos de infección, se sugiere consultar de inmediato a un profesional de la salud.

El control del barigüí presenta limitaciones: las fumigaciones tradicionales tienen bajo impacto, ya que las larvas se desarrollan en cursos de agua con gran caudal. Por eso, las autoridades y especialistas insisten en la prevención individual y en la información a la comunidad como principales herramientas para reducir el impacto de este insecto durante los períodos de mayor proliferación.

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