La noche del viernes y la madrugada del sábado volvieron a exponer la crisis de inseguridad en el conurbano bonaerense. En dos episodios distintos, un ex miembro de la Policía de la Ciudad fue asesinado de un balazo en José León Suárez mientras trabajaba como chofer de aplicación, y horas antes, un inspector en actividad terminó internado en grave estado tras ser atacado por motochorros en Loma Hermosa.
El crimen del retirado ocurrió cerca de las 2.40 del sábado, cuando Daniel Alejandro Benítez, de 48 años, circulaba a bordo de un Fiat Cronos rojo realizando viajes para una app. Al llegar a la esquina de El Pensamiento y Soldado Folch, en José León Suárez, un delincuente armado lo interceptó para robarle el auto. Según relató un testigo, hubo un forcejeo y en medio de esa secuencia el asaltante le disparó a quemarropa.
Cuando los vecinos llamaron al 911 y llegó un móvil policial, Benítez ya estaba muerto dentro del vehículo. En la escena, los peritos levantaron dos vainas servidas calibre 9 milímetros: una dentro del auto y otra sobre la calle. La investigación quedó a cargo del fiscal Fabricio Iovine, de la UFI Nº1 de San Martín, bajo la carátula de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. El vehículo fue secuestrado para peritajes y se relevan cámaras de seguridad de la zona.
Horas antes, el viernes por la noche, un inspector de la Policía de la Ciudad —identificado como M.P., con más de nueve años en la fuerza— fue emboscado por al menos dos motochorros sobre la Ruta Provincial 8, en el tramo paralelo al Metrobús, entre las calles París y Madrid, en Tres de Febrero.
De acuerdo al relato de fuentes policiales, los delincuentes lo encerraron, lo apuntaron y le exigieron entregar la moto y sus pertenencias. El agente se identificó como policía y se produjo un intercambio de disparos. Los atacantes escaparon sin concretar el robo, pero uno de los tiros impactó en la ingle del inspector.
La víctima fue trasladada de urgencia al Hospital Bocalandro, donde fue operada y permanece internada en terapia intensiva.
En ambos casos, se analizan cámaras de seguridad para identificar a los agresores. Aunque los ataques no están vinculados entre sí, las dos emboscadas ocurridas en pocas horas vuelven a encender las alarmas sobre la escalada delictiva en el oeste del Gran Buenos Aires, especialmente en las zonas de San Martín y Tres de Febrero.

