El intendente Marcelo Matzkin autorizó por decreto el funcionamiento provisorio del predio, que comenzará recibiendo residuos de Zárate y Campana. El proyecto para sumar a Baradero y Exaltación de la Cruz y cobrar una tasa ambiental continúa frenado en el Concejo Deliberante, mientras sectores opositores reclaman una audiencia pública y mayores controles.
La puesta en funcionamiento de un nuevo relleno sanitario privado abrió una fuerte discusión política y ambiental en Zárate. El intendente Marcelo Matzkin avanzó con la habilitación provisoria del establecimiento de Qualita Servicios Ambientales S.A., aunque todavía no logró que el Concejo Deliberante apruebe el esquema más amplio impulsado por el Ejecutivo para recibir residuos de otros municipios de la región.
A través del Decreto 220/26, firmado el 6 de julio, el jefe comunal autorizó por un año el funcionamiento del predio ubicado a la altura del kilómetro 83,5 de la Ruta Nacional 9. Allí podrán realizarse tareas de recolección, transporte, tratamiento y disposición final de residuos no peligrosos. La norma también ordenó instalar en las inmediaciones una estación municipal destinada al monitoreo permanente de la calidad del aire.
En paralelo, mediante el Decreto 221/26, Matzkin permitió la descarga de residuos sólidos urbanos domiciliarios y comerciales provenientes de Zárate y Campana. La continuidad de la autorización quedó condicionada a que Qualita mantenga vigentes su habilitación municipal, el seguro ambiental, los permisos provinciales y el plan de monitoreo establecido por el Ministerio de Ambiente bonaerense.
La empresa ya había obtenido una Declaración de Impacto Ambiental en enero de este año y, en abril, el permiso provincial para utilizar la tecnología de relleno sanitario. El proyecto también atravesó una instancia de participación pública provincial entre el 2 y el 22 de marzo de 2025. En el sitio oficial del Ministerio de Ambiente figura que el proceso no recibió observaciones o que estas no fueron validadas.
Hasta ahora, los residuos recolectados en Zárate eran trasladados primero a una planta de transferencia de Campana y posteriormente recorrían más de 150 kilómetros hasta San Nicolás para su disposición final. Según los cálculos difundidos por el gobierno municipal, el cambio de sistema permitirá ahorrar más de 200 millones de pesos mensuales en transporte, transferencia y tratamiento. Un informe de un medio local había estimado el ahorro en una cifra cercana a los 250 millones de pesos por mes.
Sin embargo, la principal controversia no está centrada en el tratamiento de los residuos generados por Zárate, sino en la intención del Ejecutivo de transformar el establecimiento en una alternativa regional.
El expediente 206/26 enviado al Concejo Deliberante contempla incorporar al sistema a Baradero y Exaltación de la Cruz, además de Campana, y crear una tasa ambiental que deberían pagar las jurisdicciones que utilicen el relleno sanitario. Esa recaudación quedaría para el municipio zarateño y, según el oficialismo, contribuiría a financiar los controles y el funcionamiento del esquema.
La iniciativa regresó a comisión ante la falta de acuerdo. Concejales opositores cuestionaron que parte de los controles previstos dependa de declaraciones juradas de las empresas transportistas y reclamaron que, antes de autorizar el ingreso de un mayor volumen de residuos, se convoque a una audiencia pública con participación de vecinos, especialistas e instituciones ambientales.
Frente a la demora legislativa, el Municipio resolvió avanzar parcialmente: por el momento no se cobrará la tasa ambiental y solo se recibirán residuos de Zárate y Campana. No obstante, el artículo segundo del Decreto 221 dejó abierta la posibilidad de incorporar otras jurisdicciones mediante una autorización expresa del Departamento Ejecutivo, siempre que previamente se verifique la capacidad operativa del predio y su compatibilidad con los permisos ambientales vigentes.
Ese punto también alimentó la discusión institucional. La oposición sostiene que una decisión con posibles consecuencias ambientales a largo plazo no debería quedar únicamente en manos del Ejecutivo y reclama que cualquier ampliación sea debatida y aprobada por el Concejo Deliberante.
Matzkin defendió el proyecto al señalar que la regionalización del tratamiento de residuos está promovida por la legislación provincial y que varios municipios cercanos enfrentan dificultades para disponer su basura en establecimientos habilitados. El intendente también informó que mantuvo una conversación con el diputado provincial y exjefe comunal de Exaltación de la Cruz Diego Nanni, quien le ratificó el interés de ese distrito en utilizar el predio de Qualita.
Uno de los concejales que encabeza los cuestionamientos es Lautaro Fenestraz, de Ahora Zárate, quien presentó un proyecto para realizar una audiencia pública. “Una decisión que puede comprometer el futuro ambiental de Zárate durante décadas debe tomarse con toda la información sobre la mesa, con transparencia y con fundamentos técnicos”, sostuvo.
Mientras el gobierno municipal destaca el ahorro económico y la posibilidad de avanzar hacia una solución regional, los sectores críticos advierten sobre el aumento de camiones, la reducción de la vida útil del relleno y la necesidad de garantizar controles independientes sobre los residuos que ingresen.
Así, el predio quedó habilitado para tratar la basura de Zárate y Campana, pero la discusión de fondo continúa abierta: si el distrito debe recibir también los residuos de otras ciudades y bajo qué condiciones ambientales, económicas e institucionales podrá hacerlo.

