Un violento episodio familiar sacudió a la localidad de Los Polvorines, en el partido bonaerense de Malvinas Argentinas. Un hombre de 65 años, identificado como Rodolfo Alcides Sosa, fue asesinado a golpes con un martillo por su propio hijo durante una discusión dentro de la vivienda que compartían. El agresor, de 37 años, fue detenido poco después y derivado a un hospital psiquiátrico para su evaluación.
El crimen ocurrió en una casa ubicada sobre la calle Senillosa al 3100. De acuerdo con fuentes policiales, la pelea se habría originado por un reclamo banal: el hijo le exigió cigarrillos a su padre y, ante la negativa, la discusión escaló rápidamente hasta transformarse en una tragedia. En medio de la disputa, el atacante tomó un martillo y lo golpeó brutalmente en la cabeza.
Los vecinos escucharon gritos y alertaron al 911. Cuando los efectivos de la Comisaría Segunda de Los Polvorines llegaron al lugar, encontraron a Sosa tendido en el suelo, ensangrentado y con graves heridas en el cráneo. Fue trasladado de urgencia al Hospital de Trauma y Emergencias Dr. Federico Abete, en Pablo Nogués, pero falleció poco después de ser ingresado debido a la magnitud de las lesiones.
El agresor intentó escapar, aunque fue localizado y aprehendido en las inmediaciones del domicilio pocas horas más tarde. Personal de la Policía Científica realizó las pericias en la vivienda y halló el martillo utilizado en el ataque, que fue secuestrado como principal elemento de prueba.
La Unidad Funcional Descentralizada N° 19 del Departamento Judicial San Martín, a cargo de la fiscal Mirna Paula Sánchez, intervino en la causa, caratulada como “parricidio”. Por disposición del Juzgado de Familia N° 2, el detenido fue trasladado al Hospital Psiquiátrico Dr. Ramón Carrillo, donde se le realizará una evaluación para determinar si padece alguna alteración mental que pueda incidir en su responsabilidad penal.
El crimen de Rodolfo Sosa generó una profunda conmoción entre los vecinos del barrio, que aún no logran comprender la violencia del hecho. “Escuchamos los gritos, pero nunca imaginamos algo así”, relató un testigo. Mientras tanto, la Justicia continúa recolectando testimonios y pruebas para reconstruir los momentos previos a la brutal agresión y esclarecer el contexto en el que se desencadenó la tragedia familiar.

