Una estrella más para una víctima de la imprudencia al volante

El día 8 de diciembre, se llevo a cabo la pintada de la estrella para Gonzalo, como la Red Nacional de Familiares de Victimas de Transito lo viene realizando desde hace tiempo, ese día concurrieron entre 50 y 60 personas entre familiares y amigos de Gonzalo.
Tambiín se hicieron presentes familiares de victimas de este flagelo, Teresa Mellano mamá de Paolo, Cristina Guarinos de Quilmes mamá de Andrís, la familia Cardozo de Carupa padres de Lucas Cardozo, Antonio Viegas padre de Kikinode Devoto, Gabriela y Familia madre de Guido guiraldi de Parque Patricios.
Desde la organización dijeron lamentar "que no concurrierán padres de la zona, por no ser este un caso mediatico, lamentamos que no nos acompañaran ni la prensa local, entiendo que esta era una conmemoración, y no da raiting a nadie, entiendo que sólo consideren a unos pocos como abanderados del dolor".
Si bien esto ocurrió en una calle de un barrio aparentemente tranquilo, que en las estadísticas no significa un punto negro de peligro vial, lamentablemente la inseguridad se traslada en los lugares menos pensados, por la conducta de quienes manejan con desidia y falta de solidaridad.
"Gonzalo murió en la intersección de Ricardo Gutierrez y Guemes, San Isidro, este señor que utilizaba un auto para trasladarse iba distraidamente hablando por celular en una velocidad para nada permitida en la zona, en una calle de un barrio super residencial", explicó Guillermo Medina, miembro de la Red Nacional de Familiares de Victimas de Transito.
"Gonzalo fue atropellado y solo contó con la ayuda de los vecinos porque este señor seguía hablando con su celular y prosiguiendo el camino, Gonzalo murió dos días despuís", agregó.

Finalmente la madre de Gonzalo pronuncio unas emotivas palabras: "Necesito decirles a todos que desearía que no tengan temor, en pronunciar el nombre de mi hijo. Mi hijo vivió y fue muy importante, por eso necesito escuchar su nombre. Desearía que no maten otra ves quitando de sus cada sus fotos y otros recuerdos. Desearía que supieran que la muerte de mi hijo es diferente a cualquier otra querida. Es la perdida más grande que un ser humano puede pasar. Desearía que sepan que la perdida de un hijo, un hermano, no es contagiosa. Desearía que nadie huya de nosotros. Desearía que nuestro dolor no esperen que dure 2 años, que sepan que puede durar de por vida. Desearía que sepan que nuestro dolor tiene ausencias, eso no significa que nos olvidemos de nuestros afectos. Desearíamos que a cada rato nos dijeran que tienen a nuestro hijo presente. Desearíamos que entiendan que el dolor cambia a las personas, ni Marcelo ni Agostina ni yo somos los mismos que antes de la muerte de nuestro Gonza y que nunca lo seremos".

Fuente: zonanortediario.com.ar