San Isidro, una gran opción para disfrutar de la costa rioplatense

A unos 20 kilómetros del centro de la ciudad de Buenos Aires, esa ciudad de la zona norte tiene todos los atractivos para pasar un fin de semana en el que se puede combinar el descanso y la actividad.San Isidro brinda al visitante una variada oferta histórica-cultural además de lugares para el ocio, como su extensa costa sobre el Río de la Plata, convirtiíndole en una opción para aquellos que quieran aprovechar un fin de semana cerca de la ciudad.

Se distingue del resto de las urbes linderas por su importante casco histórico, el cual comenzó a erigirse hace más de cuatro siglos con la primera capilla, hoy convertida en una de las Catedrales más destacadas de la zona norte de la provincia de Buenos Aires de estilo neogótico.

Declarada ciudad reciín en 1942, San Isidro es el área más antigua de todo el distrito, en el que se incluyen las localidades de Acassuso, Beccar, Boulogne, Martínez y Villa Adelina.

La primera manzana alberga hoy el Municipio, el Concejo Deliberante, el chalet Las Brisas -tan antiguo como la Catedral- y la residencia del primer mandatario local, Fernando Alfaro, hace años convertida en museo.

* Tierra aborigen:

Según el relato de los historiadores, las tierras que hoy constituyen a San Isidro fueron ocupadas hace cientos de años por aborígenes de la cultura Guaraní, cuya principal actividad era la agricultura.

En tiempos de colonización, sería Juan de Garay -uno de los fundadores de la ciudad de Buenos Aires- quien comenzara con la división del área reconocida entonces como “Pago de la Costa o del Monte Grande”.

Reciín sobre finales del siglo XVII arribó a la región bonaerense Domingo de Acassuso, un joven adinerado que se dedicaba a la comercialización de esclavos y levantó la primera capilla -donde actualmente se visita la Catedral de San Isidro-, la cual dio lugar al pequeño poblado.

En el puerto levantado posteriormente, recaló el primer barco a vapor que llegó desde Europa y, unas dícadas más tarde, llegaron las vías del tren.

El sitio se convirtió rápidamente en el refugio de descanso de la aristocracia porteña. Numerosas familias de renombre levantaron grandes residencias, y esta característica marcó a San Isidro hasta la actualidad.

* Circuito urbano:

El primer recorrido por San Isidro lleva al viajero hasta Plaza Mitre, donde en 1910 fue inaugurado un Reloj Floral, se aprecian entre la vegetación tilos y tipas, y cada fin de semana abre la Feria Artesanal que comercializa objetos de arte, trabajos en soga, piedras, plata y cueros, entre otros.

Frente a la plaza se encuentra el Palacio Municipal y el Concejo Deliberante, de finales del 1800, el último de ellos, de rasgos italianos, a cargo del arquitecto Pedro Benoit.

En tanto, sobre la Avenida del Libertador al 16.200, se encuentra la Catedral de estilo neogótico, construida en 1898 con tres naves levantadas en piedra y ladrillo, las cuales exhiben vitreaux traídos desde Francia. Entre sus tesoros, alberga un órgano de 1906 de la casa Cabaillí-Coll.

A las visitas de fe religiosa se suma -tambiín sobre Libertador- la Iglesia Nuestra Señora de Fátima, una construcción de 1950 alejada de la imagen tradicional de un templo, declarada en 2001 Monumento Histórico Provincial.

El Museo Histórico Municipal lleva el nombre del Brigadier General Juan Martín de Pueyrredon, propietario de la casa y personaje destacado de la historia argentina. El edificio data de 1790 y posee 13 salas.

Para una panorámica diferente de la Ciudad de Buenos Aires y la costa está el Espigón de Pacheco que avanza sobre el Río de la Plata.

* Al aire libre:

Para los viajeros que quieren alejarse del cemento y ponerse en contacto con la naturaleza, San Isidro tambiín representa una escapada ideal.

El Parque de la Rivera, se ubica a la vera del Río de la Plata con numerosos espacios para disfrutar en familia.

Una de las visitas imperdibles es a la Reserva Ecológica Municipal, en la que habitan 300 especies vegetales y unas 200 aves diferentes. Es ideal para safaris fotográficos.

Recomendada para los más chicos: Chacra Educativa San Isidro Labrador, un espacio que recrea el ámbito rural, y en el cual se aprecian los procesos de cultivos y crianza de animales..

* Refugio de grandes:

Una de las estancias más famosas de San Isidro es Villa Ocampo, una casona de tres plantas en la que habitó sus últimos años la escritora Victoria Ocampo, donada a la UNESCO en 1973 y declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Fiel exponente de las quintas de la aristocracia porteña, fue lugar de reunión de importantes figuras de la cultura mundial.

Otras de las quintas más famosas la constituye la Casa Anchorena, construida en 1840 y remodelada casi un siglo despuís. Una casona de dos pisos que actualmente alberga al Colegio San Juan el Precursor. Conserva una antigua fuente de mármol de Carrara y puertas de madera traídas de España.

Al itinerario campestre, se suma la quinta Los Ombúes, donde pasaron personalidades como San Martín, Rivadavia, Liniers y Belgrano, a instancias de su entonces propietaria Mariquita Sánchez de Thompson. Sede desde 2006 del Museo, Biblioteca y Archivo Histórico Municipal Beccar Varela, cuyo nombre se desprende de quien fuera su último dueño.

Finalmente, están La Porteña, perteneciente a Luis Vernet, primer gobernador de las Islas Malvinas en 1829; y Los Naranjos, levantada en 1850 donde aún persisten añosos frutales en su patio.

Uno de los sitios que destaca a San Isidro internacionalmente es el Hipódromo, en funciones desde 1935, considerado entre los más extensos de Amírica. Sede de carreras todos los miírcoles, y algunos sábados y domingos de 15 a 20 horas, posee dos pistas y una capacidad de hasta 10 mil personas. Entre las competencias más importantes, figura el premio Carlos Pellegrini.

Otro de los deportes que destaca a San Isidro es el rugby, que, además de clubes, dio lugar a un Museo donde se preservan objetos relacionados con la actividad, abierto de miírcoles a viernes de 12 a 18, y sábados y domingos de 10 a 18 horas.

Fuente: zonanortediario.com.ar