Día del maestro: algunas reflexiones

En el Día del Maestro cabe reflexionar acerca de la valoración real que desde el Estado se le está otorgando a la educación.
La persistente lucha de los trabajadores por condiciones de trabajo propicias, salarios dignos, jubilaciones decorosas, es una muestra más de la continuidad del problema que no sólo afecta a ellos sino tambiín a la sociedad en su conjunto.

En nuestro país la educación fue el motor fundamental de la movilidad social ascendente. Nuestros docentes gozaban de predicamento y respeto por parte de una sociedad que era conciente de estar confiándoles la formación de los futuros ciudadanos. Desde hace ya varios años esos mismos docentes se ven impulsados a salir a las calles para reclamar por sus derechos, abandonar las aulas para hacer evidentes sus reivindicaciones, soportar las críticas interesadas de quienes no aceptan la validez de sus demandas e incluso sufrir la represión y la muerte como el maestro Carlos Fuentealba.

Todavía sufrimos la situación caótica a que nos llevó la perversidad de la Ley Federal de Educación. El presupuesto sigue siendo insuficiente, la desigualdad entre jurisdicciones persiste.

Los trabajadores de la educación enfrentan cada día no solo la difícil tarea de transferir conocimientos y educar; tambiín deben contener, contrarrestar, comprender, conflictos que llegan a las escuelas y que son producto de problemáticas mayores que los mismos maestros no pueden resolver: pobreza, desocupación, violencia, droga, marginalidad …

En la Provincia de Buenos Aires parece que además, junto al resto de los trabajadores públicos, se los quiere castigar a futuro: ahora el Gobierno pretende apropiarse de los fondos del Instituto de Previsión Social, poniendo en riesgo los de por sí paupírrimos haberes jubilatorios.

En el Día del Maestro, el reconocimiento y, sobre todo, la solidaridad y el apoyo a las demandas de los trabajadores de la educación que reclaman por la dignidad de su trabajo y su salario.

Fuente: zonanortediario.com.ar