“Las debilidades del gobierno en la construcción del escenario 2009”

El gobierno nacional enfrenta un nuevo y tal vez trascendental desafío de cara a la construcción de un escenario electoral 2009 que no le es favorable.
Las consecuencias de la innecesaria crisis con el campo, la necesidad de revalidar estrategias, redefinir aliados y elaborar/presentar una propuesta de gestión de gobierno que a los ojos de la ciudadanía aún no está clara, lo colocan en una posición desfavorable.
Podemos marcar dos grandes áreas en las cuales reagrupar, en un nivel macro, las debilidades encontradas: el ámbito nacional y el contexto internacional.
Señalo los siguientes como factores que llevan al gobierno a deber pensar que hacer a lo largo y ancho del país para sostener/elaborar una estructura política-electoral con miras a octubre 2009: Falta de visión estratígica (se carece de un plan que marque objetivos y delinee estrategias para alcanzar un crecimiento sustentable), poca institucionalidad de los actos de gobierno (se insinúa un esbozo de fortalecimiento cuando no queda mas remedio mientras debería ser una condición básica de un gobierno constitucional), redefinición de aliados políticos (el post voto cobista, que demostró que el lobo cambia la piel pero no el vicio) y la abundancia de funcionarios (por ejemplo el Sec. De Comercio Interior y el Sec. De Transporte) instituciones (ver Min. De Planificación Federal), intendentes aliados (cual Enrique García de Vicente López, pluriprocesado) cuestionados política y/o judicialmente.
Por otra parte, imponen al gobierno la necesidad de pensar como y desde donde mirar al mundo (en indudable crisis financiera) e intentar sacar provecho en beneficio de las arcas publicas y privadas: la imprevisibilidad nacional (que va desde el no pago de deudas a la resolución unilateral de cancelaciones de dudosa conveniencia), la falta de difusión de la “marca país” (el turismo como sector en crecimiento y atractivo para los capitales, no se corresponde con la presencia de la Argentina en el mundo) y el escaso respaldo institucional para generar y/o mantener mercados económicamente atractivos (Asia y Europa fundamentalmente).
De las crisis y de las debilidades propias nacen las fortalezas si uno se da cuenta a tiempo de que debe cambiar actitud, aliados y redefinir estrategias, más allá de bellas palabras, en lo hechos concretos, de lo contrario, se fortalece a una desperdigada oposición que oportunamente podría hacer causa común, unificando estrategias generando una fuerza centrífuga capaz, tal vez, de desdibujar al oficialismo en la próxima contienda electoral.

Fuente: zonanortediario.com.ar