La situación de los carpinchos en Nordelta volvió a encender la controversia luego de que, en las últimas horas, se denunciara el inicio o la inminencia de un operativo para capturar y trasladar entre 12 y 30 ejemplares —principalmente machos— que habitan en sectores como el barrio Silvestre del complejo urbano.
La información, difundida por varios medios nacionales, generó reacciones inmediatas de organizaciones ambientalistas, vecinos autoconvocados y grupos como La Voz de los Carpinchos, que rechazan la medida y organizaron vigilias para intentar frenarla.
Según las denuncias, durante la madrugada del 12 de enero se registró presencia de personal de seguridad, equipos técnicos, policía y hasta el Ministerio de Desarrollo Agrario en el barrio Silvestre, lo que fue interpretado como el comienzo de un procedimiento de relocalización.
Los grupos proteccionistas, como la Asociación Civil Callejero Casa Quiere, sostienen que el traslado se está realizando pese a una medida cautelar de la Cámara en lo Contencioso Administrativo de San Martín que prohíbe mover a los carpinchos de su hábitat actual, mientras se resuelve la cuestión de fondo en los tribunales. Aunque una jueza de primera instancia autorizó el operativo como “prueba piloto” con restricciones (sin hembras preñadas o lactantes), los apelantes lo consideran una violación y amenazan con denuncias penales por desobediencia.
Desde el sector ambientalista advirtieron que la relocalización de fauna silvestre implica riesgos para la salud y la supervivencia de los animales —como disrupción de manadas, vulnerabilidad de crías y estrés por dardos o redes—, además de un impacto ecológico negativo en el ecosistema de humedales.
En ese marco, algunos vecinos realizaron vigilias y protestas para intentar frenar el operativo, reclamando alternativas que prioricen la convivencia y el respeto por una especie nativa de la región, como la instalación de pasajes para fauna o mejoras en el hábitat.Del otro lado, la Asociación Vecinal Nordelta (AVN) y autoridades provinciales argumentan problemas de convivencia, como accidentes de tránsito, daños en espacios comunes y riesgos para mascotas o niños, y plantean la necesidad de una intervención para reducir la presencia de carpinchos en áreas altamente urbanizadas.
El traslado sería a una reserva natural en San Fernando o Tigre, como parte de un plan de manejo poblacional aprobado en 2024. En planes anteriores, también se habían evaluado estrategias de control poblacional no letales, como vasectomías (ya realizadas en cinco ejemplares) o vacunas anticonceptivas temporales, aunque esas propuestas no lograron consenso total y enfrentaron oposición ambiental.
El conflicto, lejos de resolverse, vuelve a poner en discusión el crecimiento urbano sobre humedales y la responsabilidad humana en la alteración del hábitat natural. Mientras tanto, la situación en Nordelta permanece en un clima de tensión, a la espera de definiciones judiciales y de una postura oficial clara que determine cómo continuará el manejo de la fauna en la zona.

