El exclusivo barrio privado de Nordelta, en el partido de Tigre, suma un nuevo episodio inesperado en su convivencia con la fauna: tras el polémico operativo de traslado de carpinchos, ahora una manada de chanchos salvajes —también conocidos como cerdos cimarrones— apareció en sus calles, generando preocupación entre los vecinos y una rápida viralización en redes sociales.
Videos compartidos por residentes muestran a los animales, de gran tamaño y desplazándose en grupo, circulando por el barrio Silvestre, revolviendo basura y causando daños en plantas y jardines. La situación motivó denuncias formales ante las autoridades, aunque hasta el momento no se confirmó si los ejemplares continúan dentro del predio ni qué medidas se implementarán para su control o eventual remoción.
El hecho coincide con el cierre del plan piloto provincial para relocalizar carpinchos a una reserva en San Fernando, impulsado por la Asociación Vecinal Nordelta (AVN) junto al Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense. Ese operativo, que incluyó capturas mediante jaulas trampa, generó protestas de organizaciones ambientalistas por la presunta violación de una medida cautelar. El objetivo oficial era reducir riesgos como accidentes de tránsito o interacciones con mascotas y niños, en un contexto en el que la población de carpinchos superaría los 900 ejemplares.
Algunos vecinos vinculan la irrupción de los chanchos salvajes con las obras de remoción de suelo y vegetación destinadas a nuevos desarrollos residenciales, que podrían haber alterado barreras naturales y facilitado el ingreso de fauna desde zonas aledañas. Cabe recordar que los cerdos cimarrones son una especie introducida —descendiente de cerdos domésticos escapados o liberados—, sin depredadores naturales en la región, y representan un riesgo mayor por su comportamiento en manada y su potencial destructivo.
En redes sociales, el episodio generó reacciones diversas: desde memes irónicos sobre una supuesta “venganza de la naturaleza” o referencias a “Rebelión en la granja”, hasta comentarios que bromean con que los chanchos “vinieron a defender” a los carpinchos. Si bien no se reportaron incidentes con personas ni mascotas, el temor entre los residentes es palpable debido a la agresividad potencial de estos animales.
Este nuevo episodio reaviva el debate sobre el impacto del crecimiento urbano en los humedales del delta del Paraná y la necesidad de compatibilizar el desarrollo inmobiliario con la preservación de la fauna, tanto autóctona como introducida.

