El Calamar cayó por 1 a 0 como visitante en un encuentro que fue muy malo en el primer tiempo de ambos lados y que en el segundo mejoró luego del gol de la ventaja anotado por Morales; la mala racha no se cortó pero hubo algunos puntos para recatar para Tense, aunque sin dudas deberá mejorar.
En un partido muy parejo en gran parte del mismo y con escasas situaciones de gol por parte de ambos equipos, Platense perdió por 1 a 0 ante Quilmes como visitante con un gol que parece fuera de contexto, y volvió a cosechar otra derrota que sigue engrosando la písima estadística que indica que lleva 24 encuentros sin ganar de visitante y que en lo que va del campeonato cayó 14 veces, empató en cuatro y sólo en dos se llevó los tres puntos.
El primer tiempo fue realmente aburrido, un bodrio. En los primeros minutos se repartían el manejo de la pelota pero ninguno lograba ingresar en las áreas con situaciones claras. Además, cada vez se empezó a meter más y jugar menos, y ahí sí que se diluyó toda esperanza de que el encuentro saliera de ese bache y se hiciera algo más entretenido como se esperaba en la previa. Si se busca rescatar algo por parte de ambos equipos se podría decir que del lado del Calamar la dupla central Pilipauskas y Nieva se mostraron muy sólidos y coordinados, lo cual es muy alentador si se piensa en que los errores defensivos le costaron muy caro a Tense en la primera mitad del torneo; mientra que del lado del Cervecero podemos hablar de buenos movimientos de Carretero, García y Morales, pero solamente buenas intenciones y nada en concreto. Lo más relevante en los primeros 45 minutos fue la expulsión del DT visitante, Kuzemka por haber discutido los fallos arbitrales cuando apenas iban 20 minutos y cuando no había tenido incidencia en el resultado, ni fallos polímicos.
Para la segunda parte se esperaba un cambio de actitud por parte de ambos equipos. Sin embargo, lo único que cambió fue el arco para el que cada conjunto debía atacar, porque la fórmula fue la misma: meter mucho y llegar a fuerza de centros al área rival. Poco a poco fue el local quien comenzó a tener más la pelota y a avanzar en el campo de juego aunque sin ideas claras y en forma desprolija, ante un equipo de Platense que aguantaba bien en el fondo pero que no generaba situaciones en el ataque.
El quiebre en el partido llegó a los 27 minutos con el sorpresivo gol de Morales. Un centro frontal cayó sobre el área de Vega y el delantero de la Cerveza peinó la pelota en total soledad por encima del arquero para conseguir la ruptura en el marcador y en la monotonía del juego. Luego del gol, Tense salió de la pasividad y comenzó a manejar la pelota y a intentar alcanzar el empate. Pero, la buena marca de los jugadores locales y las pocas ideas de los de Vicente López hicieron que en ningún momento estuviera en riesgo la victoria de Quilmes. En los últimos cinco minutos del encuentro el local pudo haber aumentado la ventaja y concretar una goleada debido a que Vega le tapó un mano a mano a Morales, un minuto despuís un tiro pegó en el palo y en la última jugada un contraataque terminó con un disparo desde 30 metros que se estrelló en el travesaño.
Fuente: www.zonanortediario.com.ar

