El PRO realizó este viernes un acto en Vicente López que tuvo como protagonista central a Mauricio Macri y que sirvió para mostrar al partido con volumen propio en la Provincia, en medio de la tensión creciente con La Libertad Avanza. Con la intendenta local Soledad Martínez como anfitriona y Cristian Ritondo en su rol de presidente del partido a nivel bonaerense, el encuentro buscó ordenar un mensaje: acompañar el rumbo de cambio, pero sin diluir la identidad amarilla dentro del oficialismo libertario. La señal más elocuente del clima interno llegó desde la militancia, que en medio del acto cantó “Mauricio presidente”.
La actividad se desarrolló en el Centro Galicia, ubicado en avenida del Libertador 2925, en Olivos, y formó parte de la agenda del PRO bajo la consigna de “El próximo paso”. El encuentro incluyó la presentación de “Radar PBA”, a cargo de Aldana Ahumada y Martín Yeza, y un panel político presentado por Fernando de Andreis. Luego llegó el tramo bonaerense, con Soledad Martínez y Cristian Ritondo, antes del cierre de Macri.
La puesta en escena tuvo un fuerte anclaje provincial, con críticas al gobernador Axel Kicillof y una definición de fondo: para el PRO, la provincia de Buenos Aires debe ser el territorio desde donde el partido vuelva a construir poder político. En ese contexto, los cánticos de “Mauricio presidente” funcionaron como algo más que una expresión de nostalgia militante: fueron una señal hacia adentro del partido y también hacia sus socios libertarios, en un momento en el que el macrismo busca recuperar centralidad propia sin romper con el Gobierno nacional.
Martínez fue una de las encargadas de marcar el contraste con la gestión bonaerense. “En la Provincia sufrimos un gobernador que cree que para solucionar un problema hay que agrandar el Estado de manera infinita”, afirmó la intendenta de Vicente López. Y reivindicó el modelo de gestión de los municipios gobernados por el PRO: “En donde gestionamos los intendentes del PRO, la gente vive mejor. Que sea el PRO de la Provincia de Buenos Aires el que lidere el cambio, para que esta provincia pueda salir definitivamente del kirchnerismo”.
Macri, por su parte, buscó combinar respaldo al rumbo general del Gobierno nacional con una diferenciación explícita del rol que pretende para el PRO. “Una pregunta que me hago es si el PRO es un partido que dice lo que cree o lo que cree que tiene que decir. Entre lo correcto versus lo políticamente correcto. Lo único que existe es lo correcto. Lo políticamente correcto es una estafa”, planteó.
En esa línea, el ex presidente recordó que el PRO acompañó a Javier Milei incluso antes de que llegara a la Casa Rosada, pero remarcó que ese apoyo no implica resignar identidad. “Cuando decidimos acompañar a este gobierno, fue antes de que fueran gobierno. El PRO estuvo ahí para apoyar las leyes más difíciles, y para sostener el cambio sin pedir nada a cambio. El PRO no vino solo a decir qué es lo que no funciona”, señaló.
La frase más clara sobre el lugar que Macri imagina para su partido llegó después: “El PRO está para cuidar el cambio, para completarlo. Para que llegue para siempre”. Con esa definición, el fundador del espacio buscó ubicar al partido como garante y complemento del rumbo oficial, pero también como una fuerza con agenda, dirigentes y experiencia propia.
Macri enumeró como parte de esa agenda el equilibrio fiscal y la desregulación, y vinculó esas ideas con la experiencia de gestión del PRO en los distritos donde gobierna. También hizo eje en la necesidad de fortalecer las instituciones y respaldó la designación de jueces “probos” impulsada por el Gobierno nacional.
En ese tramo, mencionó al presidente del Banco Central, Santiago Bausili, a quien definió como alguien del “riñón” del espacio, y pidió que el Congreso le apruebe el pliego para garantizar continuidad institucional más allá del actual mandato presidencial. “Al país lo sostienen las instituciones que funcionan”, remarcó.
El ex mandatario también apuntó de lleno contra Kicillof y el peronismo bonaerense. “Lo que claramente no nos genera futuro es tener gobernadores como Kicillof. Me da mucha lástima por el peronismo, si ese es su candidato estrella. Que consigan un candidato mejor”, lanzó.
Hacia el cierre, Macri buscó despejar cualquier lectura de ruptura con el Gobierno, aunque insistió en la necesidad de que el PRO tenga presencia política propia. “No hay segundas intenciones. El compromiso está puesto en que el cambio sea irreversible”, afirmó. Y agregó: “Todas las barbaridades que hizo el kirchnerismo en función de llevarnos hacia atrás y al caos como nunca antes. Basta de dudar. Argentina nunca más tiene que abandonar este rumbo”.
La conclusión volvió a poner a Buenos Aires en el centro de la estrategia partidaria. “Que vuelva el amor y la convivencia. El PRO tiene que estar presente. No hay futuro en este país sin futuro en la provincia de Buenos Aires”, cerró Macri.
El acto de Vicente López dejó así una postal política nítida: el PRO buscó exhibir estructura, liderazgo y presencia territorial en el distrito gobernado por Soledad Martínez, mientras envió una señal hacia La Libertad Avanza. El partido amarillo ratificó que seguirá acompañando el rumbo de cambio, pero también que pretende discutir desde adentro cuál debe ser el “próximo paso”. Y el canto de la militancia —“Mauricio presidente”— terminó de darle a la jornada un contenido político que excedió largamente la formalidad del encuentro partidario.

