Un informe reciente expone una disparidad abismal en el manejo del presupuesto estatal: en los primeros dos meses de 2025, la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) destinó $7.969,54 millones a sueldos, un promedio de casi $4.000 millones por mes. Esto equivale, en apenas 30 días, a lo que el Ministerio de Capital Humano tiene asignado para todo el año: $4.511,38 millones. Sí, leíste bien: la SIDE, enfocada en inteligencia y seguridad, gasta en personal mensual lo que el ministerio de Sandra Pettovello —que abarca Desarrollo Social, Educación y Salud— tiene para operar durante 12 meses. Los números hablan solos y plantean una pregunta ineludible: ¿cuáles son las prioridades reales del Gobierno?
En 2024, la SIDE ya había mostrado un apetito presupuestario notable. Gastó $3.300 millones mensuales en promedio en salarios, cuatro veces más que los $1.074 millones mensuales de 2023. Pero el salto no termina ahí: en lo que va de 2025, el organismo ejecutó $8.278 millones en sueldos, un monto que supera en un 238% el presupuesto de personal de otros ministerios clave, salvo Justicia, que absorbió dependencias adicionales y pasó de $11.398 millones a $38.599 millones. Mientras tanto, Capital Humano ejecutó solo $954 millones en los primeros dos meses de este año, ocho veces menos que la SIDE en el mismo período. Para ponerlo en perspectiva, los $4.511 millones anuales de Pettovello son una sombra frente a los casi $8.000 millones que la SIDE despachó en 60 días.
El contraste se agrava si miramos el contexto. El Ministerio de Capital Humano, que debería ser el sostén de políticas sociales en un país con alta pobreza, vio su presupuesto para personal desplomarse de $77.264 millones en 2024 a los mencionados $4.511 millones en 2025. Esto, tras perder atribuciones como la Secretaría de Cultura (ahora bajo Presidencia) y disolver once iniciativas de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia. Mientras, la SIDE no solo mantuvo su ritmo de gasto, sino que lo engordó. En julio de 2024, su presupuesto total era de $19.000 millones, insuficiente para cubrir siquiera la mitad de lo que terminó ejecutando en sueldos. Y esta semana, mediante el decreto 186/2025, se le inyectaron $7.366 millones extra, de los cuales $1.625 millones son para gastos reservados. ¿Casualidad? Esto ocurrió tras denuncias de infiltrados en manifestaciones y la represión a jubilados, lo que sugiere un refuerzo deliberado al aparato de inteligencia.
Otros ministerios también reflejan esta tendencia desigual. Economía aumentó su presupuesto de personal un 156% en 2024, Seguridad un 154%, y Salud un 133%. Capital Humano, en cambio, solo creció un 111% el año pasado y ahora enfrenta un recorte drástico. La SIDE, con $4.000 millones mensuales, equivale a un tren de carga financiera pasando por encima de un ministerio clave que, en teoría, debería priorizar a los más vulnerables.
¿Y qué dice esto del Gobierno? Que mientras se recorta en áreas sociales, la inteligencia estatal recibe un cheque en blanco. En un país donde la inflación sigue golpeando y el consumo no repunta del todo, destinar más a espías que a educación o asistencia social es una elección política clara. La SIDE, con su opacidad y sus $1.625 millones en gastos reservados, parece ser la niña mimada del presupuesto, mientras Capital Humano se achica hasta casi desaparecer. Los números no mienten: en 2025, la seguridad interna pesa más que el desarrollo humano.

