La legalización del aborto en la Argentina

En la Argentina el aborto es ilegal; la ley establece penas tanto para la mujer que se lo practica como para quien realiza el procedimiento (artículos 85, 86, 87 y 88 del Código Penal), a continuación un análisis a cargo de Carolina Manrique especial para zona norte diario.
La misma ley estable dos causas de excepción a estas penas: cuando el aborto se practica para "evitar un peligro para la vida o la salud" de la mujer o si el embarazo proviene de una violación de "una mujer idiota o demente" (artículo 86, incisos 1º y 2º del Código Penal).
Estas dos excepciones en la práctica raramente se cumplen, en casi todos los casos que entran dentro de estos supuestos, los mídicos se niegan a practicar el aborto generalmente por miedo a una demanda posterior o por la condena de la justicia. Los jueces tampoco respetan la ley, muchas veces por la presión de la Iglesia Católica que considera a la menor discapacitada violada como un envase, y esto la obliga a tener al bebí, por más que implique un trastorno psicológico irreparable para la persona.
En el 2007 se produjeron en la Argentina dos casos en los cuales dos menores con capacidades mentales reducidas fueron violadas, y a pesar de que el Código Penal en el Artículo N°86 autoriza practicar el aborto, estos no fueron realizados inmediatamente.
En la actualidad las decisiones sobre el cuerpo de la mujer pertenecen al Estado, a la Iglesia y a la sociedad mientras que somos las mujeres las que sufren las consecuencias de no poder decidir sobre nuestros cuerpos.
Culturalmente en la Argentina la ideología judea – cristiana es dominante en todos los estratos sociales, en especial la de la Iglesia Católica. Esto implica que cualquier toma de decisiones en política jurídico penal se vea influenciada por grupos conservadores radicales, que condenan el aborto y lo califican de homicidio.
La clandestinidad del aborto restringe los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Además de no impedir su realización, aumenta los riesgos y atenta contra la dignidad de las mujeres y de toda la sociedad.
Existen diversos estudios que muestran que la legalización del aborto logra disminuir el número de casos, en la medida en que estí acompañado de otras políticas públicas que garanticen el derecho a la vida y la salud de las mujeres,
El Ministerio de Educación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires inició durante el año 2006 un conjunto de acciones en relación con el cumplimiento de lo establecido por la Ley Nº 2.110/06 de Educación Sexual Integral, sancionada por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en octubre de 2006.
En esta Ley se promueve incluir Educación Sexual Integral en la educación formal a travís del desarrollo de contenidos vinculados con el ejercicio responsable de la sexualidad, los derechos y la salud reproductiva, la equidad de gínero, la prevención de la violencia de gínero, la prevención del VIH/SIDA, con base en un marco de derechos humanos. Sin embargo la implementación de esta materia en todos los colegios parece cada vez más lejana.
La Iglesia Católica condena la Educación Sexual, la promoción de mítodos anticonceptivos (que considera abortivos) y al aborto. Condenando los mítodos anticonceptivos lo único que consiguen es que se incrementen los embarazos no deseados, los abortos y los casos como el de Romina Tejerina.
“El aborto no es sólo matar el fruto inmaduro del vientre sino toda acción que de cualquier modo y en cualquier momento conduzca a su muerte. El castigo afecta a todos los que intervienen en el aborto y no sólo a la madre que mata o hace matar a su hijo”.
En el siglo V, San Agustín expresaba el punto de vista general de que el aborto temprano requería penitencia sólo como pecado sexual. Ocho siglos despuís, Santo Tomas de Aquino estaba de acuerdo, expresando que el aborto no era un homicidio a menos que el feto tuviera ya "un alma", lo que íl pensaba que ocurría mucho despuís de la concepción. La posición de la que el aborto era plausible a la excomulgación sólo se estableció 150 años atrás.
En la actualidad a la mujer que practique un aborto, así como a los que intervienen en este proceso, son condenados a la excomunión , el otro motivo de excomunión es el intento de asesinar al Papa. La Iglesia no excomulgó nunca a violadores, ni a sus curas violadores y abusadores, ni en la Argentina ni en el mundo. No consideran que la mujer pueda poseer la sabiduría para tomar decisiones morales. Pero la Iglesia, dirigida por hombres, si tiene la capacidad moral para decidir sobre el cuerpo de una mujer. Limita el ejercicio de la sexualidad a una mera cuestión reproductiva, cuando en las sociedades actuales los jóvenes cada vez a más temprana edad practican plenamente su sexualidad.
El movimiento feminista ha logrado ampliar la agenda pública a travís de politizar lo privado y disputar, material y simbólicamente, a la jerarquía de la Iglesia Católica. Ampliar los márgenes de libertad para decidir -decidir quí tipo de familia se quiere formar, quí tipo de sexualidad ejercer, o, en caso de querer tener hijos, cuántos y cuándo- va formando parte, lentamente, de las consideraciones sobre derechos humanos. En este contexto, el aborto y sus consecuencias, su legalidad e inclusive su moralidad son parte de las discusiones en la mayoría de los países latinoamericanos. Uno de los grupos que vienen dando a conocer el derecho a decidir de las mujeres como agentes morales capaces y el derecho a disentir de las enseñanzas de la Iglesia (que no han sido declaradas infalibles), como una opción ítica dentro del mismo pensamiento católico es un grupo llamado Católicas por el Derecho a Decidir, que tiene diez años de existencia en la Argentina y pertenece a la Red Latinoamericana de Católicas por el Derecho a Decidir (CDDLA).
Su objetivo es promover los derechos de las mujeres desde una perspectiva ítica, católica y feminista, en sexualidad y reproducción, buscando la equidad en las relaciones de gínero y la ciudadanía de las mujeres tanto en la sociedad como al interior de las iglesias. Generan espacios de reflexión y acción, en alianza con las diferentes expresiones del movimiento social en toda la región y en el ámbito internacional difundiendo argumentos que ayuden a sustentar el derecho a decidir, la libertad de conciencia, el reconocimiento de la diferencia, la pluralidad y la diversidad.
El aborto será visto solamente como una opción de última instancia, y se protegerá la vida de las mujeres que hoy en día carecen de poder de elección sobre sus cuerpos.
Condenar los mítodos anticonceptivos, la educación sexual, la legalización del aborto, es incrementar las muertes por embarazos no deseados.
El gobierno federal de Argentina estima que cada año se llevan a cabo 365.000 abortos en ese país. La International Planned Parenthood Federation eleva esa cifra a 450.000. En nuestro país el aborto es la primera causa de muerte materna. ¿Cuántas muertes más vamos a seguir sumando?.

Fuente: zonanortediario.com.ar