Desde la organización destacaron que se trató de “un primer encuentro para reconocer el trabajo de las mujeres, compartir experiencias y comenzar a construir redes que fortalezcan al básquet argentino desde una perspectiva de género, inclusión y derechos humanos“
Hay muchas maneras de hacer al básquet. Algunas ocurren dentro de la cancha, otras detrás de un escritorio, en una tribuna, en una reunión de comisión, acompañando a una hija o un hijo a entrenar, organizando una competencia o simplemente estando allí cada fin de semana para que un equipo pueda salir a jugar.
El jueves 3 de septiembre, todas esas formas de hacer al básquet comenzaron a encontrarse en un mismo espacio. En el Club 9 de Julio de Lanús se realizó el primer encuentro zonal del ciclo “Mujeres que hacemos al básquet”, una iniciativa que nace con el propósito de generar un espacio de encuentro, diálogo e intercambio entre mujeres que forman parte, desde distintos lugares, de la comunidad del básquet metropolitano.
La jornada contó con la presencia de, Martín Sabio, vicepresidente de la Zona Sur; Graciela Spiazzi, vicepresidenta primera de FEBAMBA por AFMB; Silvia Izzo, tesorera de FEBAMBA y secretaria de AFMB; Karina Ayusso, consejera de AFMB; Laura D’Amore, presidenta del Club Colón referente de la zona sur, Karina Rodriguez coordinadora del básquet formativo, además de autoridades de distintas instituciones y representantes de subcomisiones.
“Sin embargo, el sentido de este encuentro excede ampliamente una lista de cargos y funciones. Porque hablar de las mujeres que hacen al básquet es hablar también de aquellas cuya tarea muchas veces no aparece en las estructuras formales, pero resulta indispensable para que los clubes existan y funcionen” subrayaron.
En tal sentido agregaron que “son las jugadoras, las entrenadoras, las dirigentes, las presidentas, las árbitras, pero también las madres, las trabajadoras, las voluntarias, las acompañantes y tantas otras mujeres que sostienen cotidianamente la vida de nuestras instituciones”.
Reconocerlas significa reconocer que el deporte no se construye únicamente durante los cuarenta minutos de un partido. Se construye mucho antes y mucho después: en las decisiones, en la organización, en los vínculos, en el acompañamiento de las familias y en todas aquellas tareas que hacen posible que una cancha vuelva a abrir sus puertas cada día.
Construir redes para transformar realidades
Durante mucho tiempo, la participación de las mujeres en el deporte estuvo atravesada por desigualdades que todavía persisten. Incluso cuando las mujeres alcanzan espacios de responsabilidad y decisión, sus voces pueden continuar siendo relegadas o cuestionadas. Por eso, generar espacios propios de encuentro no significa construir nuevos límites, sino abrir nuevas posibilidades de participación, reconocimiento y organización colectiva.
“Mujeres que hacemos al básquet” parte de una idea sencilla pero profundamente transformadora: tenemos experiencias que compartir, problemas que nos atraviesan en común y conocimientos que pueden enriquecerse cuando dejamos de transitarlos de manera aislada.
“Tejer redes significa poder hablar de aquello que sucede en nuestros clubes, compartir herramientas, escuchar otras experiencias y pensar juntas respuestas para los desafíos que aparecen dentro y fuera de la cancha. Y significa también asumir que una comunidad deportiva más fuerte se construye cuando sus integrantes pueden participar, ser escuchadas y tomar decisiones” destacaron.
El derecho a jugar también se defiende
El encuentro abrió, además, la posibilidad de poner en conversación una cuestión que resulta central para pensar el presente y el futuro del deporte: ¿qué lugar estamos construyendo para nuestras infancias y adolescencias?
“Las competencias y las categorías deportivas no pueden pensarse únicamente desde los resultados, los reglamentos o la organización de los partidos. También debemos preguntarnos qué experiencias estamos construyendo para quienes llegan a nuestros clubes y qué condiciones ofrecemos para que puedan permanecer en ellos” señalaro.
Por último dejaron en claro que “desde una perspectiva de género y derechos humanos, todas las niñas, niños y adolescentes tienen derecho a jugar, a participar de actividades deportivas, a formar parte de un equipo y a disfrutar del deporte en condiciones de igualdad y sin discriminación. Esto incluye, necesariamente, a las infancias trans. Garantizar su derecho al deporte implica que puedan recorrer las distintas categorías, construir vínculos, pertenecer a un equipo y disfrutar de la experiencia deportiva sin quedar expuestas a situaciones de violencia institucional, simbólica y/o física”.
Acompañar estas trayectorias requiere un compromiso que involucra a toda la comunidad: las familias y los clubes tienen un papel fundamental en escuchar, acompañar, informarse y construir colectivamente espacios capaces de garantizar que ninguna infancia tenga que elegir entre ser quien es y continuar practicando el deporte que disfruta. Porque el derecho a jugar no puede depender de cuánto pueda resistir una familia frente a una situación de discriminación. El club debe ser un espacio de pertenencia, cuidado y comunidad.
Un presente que piensa en el futuro
Este primer encuentro es, sobre todo, un punto de partida. El desafío que tenemos por delante es seguir encontrándonos. Seguir conversando, seguir haciendo preguntas. Y, fundamentalmente, transformar esas conversaciones en acciones concretas que permitan construir instituciones deportivas cada vez más inclusivas, democráticas y respetuosas de los derechos de todas las personas.
El básquet del futuro no se construirá solamente con nuevas competencias, nuevos torneos o nuevos talentos dentro de la cancha. También se construirá con nuevas formas de participación, con mujeres ocupando espacios de decisión, con familias acompañadas y con clubes preparados para recibir y cuidar la diversidad de las infancias que los integran.
Lo que hacemos hoy tiene consecuencias sobre el deporte que tendremos mañana. Por eso, encontrarnos es importante. Porque cada experiencia compartida puede convertirse en una herramienta. Cada conversación puede abrir una nueva pregunta. Cada red que construimos puede convertirse en una respuesta colectiva y en una acción concreta. Y porque cuando las mujeres nos encontramos para hablar de lo que hacemos, de lo que vivimos y de lo que queremos transformar, también estamos diciendo que tenemos voz, que tenemos capacidad de decisión y que tenemos un papel imprescindible en la construcción del básquet argentino.
Agradecemos especialmente al Club 9 de Julio de Lanús y a su presidente Fernando Peidro por la cálida recepción y por haber sido un excelente anfitrión, cuidando cada detalle para que este primer encuentro pudiera desarrollarse en un clima de diálogo, intercambio y construcción colectiva.
A todas las mujeres que forman parte del básquet, sin importar el lugar que ocupen, las invitamos a sumarse a este camino. A trabajar juntas por y para nuestro básquet. A compartir experiencias, a acompañarnos, a tomar decisiones y a hacernos cargo de nuestros clubes. A hablar de aquello que nos atraviesa como mujeres, como trabajadoras, como dirigentes, como jugadoras y como familias, dentro y fuera de la cancha. Porque hacer al básquet también es esto: encontrarnos, reconocernos y construir juntas el deporte que queremos dejarles a quienes vienen después.
La próxima reunión es en zona oeste, club los Indios de Moreno el viernes 25 de setiembre a las 19 hs. referente Laura Pugliese

