El Kirchnerismo sigue naciendo

Hasta llegar a Octubre de 2015 la oposición en su conjunto tendrá otros 4 años para construir alguna alternativa que evite repetir el papelón sufrido en las históricas primeras Elecciones Primarias realizadas el 14 de agosto de 2011.Si hay algún peligro real para las instituciones y para la democracia Argentina de los años que vienen es la evidente falta de una oposición seria. Una dirigencia opositora que garantice debates, haga propuestas y trasmita a la población madurez a la hora de presentarse públicamente a pedir el voto ciudadano. La paliza que les propinó CFK en las primarias inaugurales es una muestra cabal del dinamismo que tiene la sociedad en materia de percepción y reclamos.

Se precisa una opción de centro derecha que construya capital político a partir del reconocimiento público sincero hacia el aporte realizado por el kirchnerismo en los últimos 8 años, tras la mayor crisis política, social y económica de la historia nacional. Parece difícil hoy día.

La recuperación de la credibilidad de la Corte Suprema de Justicia, la recuperación de los fondos de jubilados y trabajadores activos y futuros, la aprobación y cumplimiento de la nueva Ley de Medios, la recuperación del mercado interno de consumo, el aumento del presupuesto educativo en relación al PBI (3% en 2003 – 6% en 2010), la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, etc. Son algunos de los avances que la comunidad reconoce ampliamente al kirchnerismo.

Aquí conviene detenerse y analizar. El 50,06 % del país votó a CFK como reconocimiento a una gestión, más allá de altas y bajas en diversas áreas de gobierno. Lo hizo luego de 8 años de vigencia del proyecto de país pensado e iniciado por la presidencia de Nístor Kirchner en 2003. Un proyecto que entre primer y segundo período atravesó la salida del default, renegociación de deuda con el FMI, una crisis y lock out inídito del sector patronal del campo, el debate por la ley de medios dentro y fuera del parlamento y la mayor crisis económica mundial en 70 años (2008-2009 y sus consecuencias actuales).

Clarín miente pero no le alcanza: no pudo sostener la idea de un kirchnerismo como secta y de La Cámpora como una logia de fanáticos. Tampoco logró pulverizar la política de derechos humanos usufructuando el caso Shocklender y embarrando un inconveniente inmobiliario del juez Zaffaroni.

Apurados por darle sana sepultura al proyecto liderado por Nístor Kirchner que continúa ahora CFK, tanto dirigentes opositores, intelectuales como columnistas de la prensa hegemónica anunciaron la muerte del Kirchnerismo.

Sin embargo, bien cuenta Diario Uno de Mendoza que “en los partidos bonaerenses de Pergamino, Rojas y Colón, el mayor polo productivo de soja del mundo, Cristina Kirchner ganó con el 36,5%, el 35% y el 50,7% respectivamente, con una notable diferencia sobre el segundo, Eduardo Duhalde. Ganó en las provincias sojeras, donde no gobierna el Frente para la Victoria”.

Tambiín fue la más votada en las primarias en la provincia de Córdoba. Pero no sólo en tírminos globales sino en cada uno de los departamentos, con picos superiores al 60 por ciento en las zonas más humildes del norte. Además el kirchnerismo ganó por primera vez una elección en la provincia. En 2007, la propia Cristina había perdido ante el candidato radical Roberto Lavagna, y en 2003, Nístor Kirchner había caído ante Carlos Menem.

La memoria histórica ayuda a comprender algunas cosas.

Como cofundador de FORJA, Arturo Jauretche señalaba en 1942: “El país es ya forjista, aunque no lo sepa”. Derrotados por el aparato partidario radical, los miembros de esa agrupación habían ganado una batalla cultural en la mirada social sobre la vieja dirigencia alvearista, independizándose de una UCR incapaz de entender los cambios de ípoca. Algo similar pareciera ocurrir tras los reiterados anuncios sobre el fin de ciclo K tanto en junio de 2009 como en octubre de 2010 y julio de 2011. Una parte del país ya es kirchnerista, aunque no lo sepa. No es un partido político. Es una suerte de “tendencia” desde lo social, lo cultural y desde lo ideológico. Dentro y fuera del peronismo ya que hay peronistas kirchneristas pero tambiín muchos kirchneristas no peronistas. Y que funciona como Frente electoral. Pero por sobre todas las cosas opera como mecanismo de defensa para recordarnos a los argentinos hacia donde no queremos ir, nunca más.

Con los resultados dentro y fuera del peronismo, una generación parece despedirse del escenario político argentino en octubre de 2011. Mientras tanto el kirchnerismo sigue naciendo.

Fuente: zonanortediario.com.ar