En medio de la interna del peronismo en Tigre y con una definición aún judicializada, Luis Samyn Ducó confirmó que será el próximo presidente del PJ local y planteó una fuerte autocrítica sobre el estado del partido. En diálogo con Aquí no ha pasado nada, el programa radial de Zona Norte Diario Online por FM Manantial, habló del desafío de reconstruir la militancia, cuestionó la fragmentación del peronismo y también apuntó contra la gestión municipal.
Samyn Ducó explicó que su proclamación ya fue validada por la junta partidaria y la Cámara Nacional Electoral, aunque todavía no asumió formalmente porque el mandato vigente finaliza el 21. “Soy presidente, todavía no asumí porque el presidente actual tiene mandato hasta el 21”, aclaró, y detalló que la disputa continúa porque la lista opositora volvió a apelar, esta vez ante la Corte Suprema. “Habrá que esperar si la Corte acepta la apelación y cómo transcurre, pero la lista ya fue proclamada”, sostuvo .
A partir de ese escenario, planteó que el principal desafío del PJ es reconstruir el vínculo con sus propios afiliados, a quienes definió como el núcleo del partido. “Lo primero que hay que hacer es que la casa del PJ sea la casa de todos los afiliados, porque ellos son el PJ”, afirmó. En ese sentido, remarcó que existe una desconexión que viene de hace muchos años y que no se limita a la última conducción: “Hace muchos años que el afiliado no se siente parte, que nadie lo fue a buscar, que nadie lo fue a visitar”.
Contó que durante la campaña interna esa situación quedó expuesta en el contacto territorial. “Nos decían ‘hace 10 años que no vemos a nadie del PJ’, ‘hace 15 años’”, relató, y señaló incluso problemas en los padrones, con afiliados que ya no viven en el distrito o que fallecieron.
En ese marco, sostuvo que una de las prioridades será reactivar la afiliación, especialmente entre los jóvenes. “Es muy difícil encontrar chicos de 18, 20 o 25 años en el padrón”, advirtió, y vinculó esa ausencia con el crecimiento de las opciones libertarias: “Si nosotros no abrimos la puerta y no nos sentamos con el afiliado a hablar de peronismo, pasan estas cosas”.
También planteó la necesidad de recuperar las unidades básicas como espacios de formación y participación política en los barrios. “Si no tenés una unidad básica cerca de tu casa, difícilmente alguien se acerque al PJ”, explicó, recordando su propia experiencia de militancia, cuando comenzó a los 18 años dando clases de apoyo en uno de esos espacios.
En el plano nacional, fue muy crítico con los sectores del peronismo que acompañaron iniciativas del gobierno de Javier Milei. “Eso me parece una vergüenza”, afirmó, y sostuvo que no puede haber ambigüedades: “Tiene que haber una línea clara, de un lado los que estamos en contra de Milei y del otro lado ellos”. Según su mirada, las posiciones intermedias terminan debilitando al espacio: “El votante después elige entre dos opciones, no hay mucho lugar para el medio”.
Incluso hizo un mea culpa al recordar procesos internos del peronismo que derivaron en fragmentación electoral, y advirtió que esa dispersión terminó favoreciendo al oficialismo nacional.
Al analizar la situación política en Tigre, cuestionó el discurso del intendente en la apertura de sesiones, al considerar que estuvo más centrado en cuestiones personales que en un plan de gestión. “Desaprovechó una oportunidad para hablarle al vecino”, señaló, y agregó que muchos de los planteos no eran comprensibles para la gente común porque no estaban contextualizados.
También criticó la falta de definiciones claras sobre la gestión y la situación económica del municipio. “Hubiese sido más clarificador decir si faltan fondos o qué está pasando”, sostuvo, y planteó que la sensación general es de “mala administración”.
En cuanto a la relación política dentro del peronismo local, reconoció que está deteriorada tras la última elección, en la que el oficialismo municipal compitió por fuera. Consideró que esa decisión fue “una muestra de mezquindad” y que debilitó al espacio. “Nos hubiese encantado ir todos juntos”, afirmó, y remarcó que esa fragmentación terminó rompiendo el bloque legislativo.
De todos modos, dejó abierta la puerta a una recomposición. “Nosotros estamos con los brazos abiertos”, dijo, aunque deslizó que no hubo gestos de reciprocidad tras la última elección.
Pensando en el futuro, se mostró optimista respecto a las chances del peronismo en Tigre. “Tenemos un lindo lugar para empezar”, afirmó, al destacar que lograron una lista de unidad dentro del PJ con representación de distintos sectores, desde el Frente Renovador hasta La Cámpora y otros espacios.
Sobre la gestión local, trazó un diagnóstico crítico y habló de un desgaste acumulado. “Es una gestión de muchos años que está desgastada”, señaló, y utilizó una metáfora para describir la situación: “Tigre era un portaaviones gigante que se está quedando sin nafta”.
En ese sentido, sostuvo que el distrito perdió el liderazgo que supo tener en áreas clave como seguridad, salud y deporte, y advirtió que hoy otros municipios de la región aparecen como referencia. “Antes nos miraban a nosotros, hoy Tigre mira a San Fernando”, afirmó.
También cuestionó decisiones de gestión que, según su visión, responden más a “caprichos personales” que a una planificación integral, y puso como ejemplo proyectos que no estarían acompañados por un análisis de viabilidad o sustentabilidad.
Por último, planteó la necesidad de renovar las estructuras de gobierno y dar lugar a nuevos dirigentes. “Uno no puede estar más de tres o cuatro años en el mismo lugar porque se desgasta”, afirmó, y sostuvo que ese recambio es clave para mejorar la gestión y recuperar dinamismo.