La ola de amenazas de tiroteos y supuestas masacres escolares que comenzó a multiplicarse tras el crimen de un adolescente en una escuela de San Cristóbal, Santa Fe, ya generó un fuerte impacto en el norte del conurbano bonaerense. Entre el mediodía del miércoles y el inicio de este viernes, la Justicia de San Isidro acumuló alrededor de 600 denuncias vinculadas a mensajes intimidatorios, graffitis y publicaciones en redes sociales que advertían sobre ataques en establecimientos educativos.
El fenómeno se repite con una frase que comenzó a aparecer escrita en paredes, pupitres y baños de distintos colegios: “Mañana tiroteo”. El slogan también circuló en historias de Instagram, mensajes privados y grupos de alumnos, en un efecto contagio que se expandió luego de la muerte a tiros de un chico de 13 años en el colegio Mariano Moreno de la ciudad santafesina de San Cristóbal.
Las investigaciones quedaron a cargo del fiscal Andrés Zárate, titular de la Fiscalía Penal Juvenil de San Isidro. Según trascendió, el volumen de denuncias desbordó a las dependencias policiales de la zona. En la jurisdicción hay unas 60 comisarías, que abarcan desde Vicente López hasta Tigre, y cada una debe cubrir entre ocho y diez escuelas.
Fuentes vinculadas a la investigación señalaron que incluso en un mismo establecimiento se registraron entre diez y doce denuncias realizadas por distintos alumnos. Muchas de ellas surgieron por inscripciones en los baños, otras por capturas de pantalla de historias en redes sociales o mensajes anónimos enviados a grupos escolares.
Uno de los casos investigados ocurrió en la Escuela de Educación Secundaria Técnica Nº1 “Eduardo Ader”, de Villa Adelina. Allí, un alumno fue aprehendido por la Policía Bonaerense luego de ser identificado a través de su cuenta de Instagram. El adolescente habría publicado una historia con una amenaza vinculada a un supuesto tiroteo en el establecimiento.
La situación también se extendió a otros puntos del conurbano. En la zona oeste, la semana pasada, la DDI de La Matanza allanó a un ex alumno del colegio parroquial Domingo Savio, de Aldo Bonzi, acusado de haber enviado amenazas en un grupo de WhatsApp de estudiantes.
De acuerdo con la investigación, el joven habría escrito que “iba a matar a todos los del curso, menos a los nuevos” y luego envió fotos de armas de fuego desde un número privado. Una madre de la escuela denunció la situación y la Justicia de Menores ordenó patrullajes preventivos alrededor del establecimiento.
La DDI logró rastrear al sospechoso, que había dejado de asistir al colegio dos años atrás. En el marco de la investigación se estableció además que el joven, hijo de padres separados, realizaba un tratamiento psiquiátrico.
El avance de estas amenazas volvió a poner sobre la mesa un antecedente similar ocurrido años atrás con las falsas amenazas de bomba en escuelas porteñas, especialmente en épocas de exámenes. En ese entonces, el fallecido fiscal federal Federico Delgado había advertido sobre el fenómeno y sobre cómo ese tipo de intimidaciones terminaban derivando en causas judiciales.
A diferencia de aquellas amenazas, la nueva ola se apoya en imágenes de armas, mensajes en redes sociales y frases que se viralizan entre alumnos de distintos colegios. Cada caso es investigado como una posible intimidación pública y puede derivar en allanamientos, secuestro de teléfonos y medidas judiciales contra los responsables.