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San Isidro busca nuevos recorridos para reemplazar a la 707, 333, 407 y 437 en medio de una crisis que ya superó los 25 días

La crisis del transporte en San Isidro ya superó los 25 días y mantiene a miles de vecinos con serias dificultades para trasladarse dentro del distrito. En medio del conflicto por la paralización de los servicios de la empresa M.O.G.S.M., que afecta a las líneas 707, 333, 407 y 437, el Municipio informó que mantuvo una reunión técnica con el Ministerio de Transporte de la Provincia de Buenos Aires para avanzar en la implementación de nuevos recorridos que reemplacen a los ramales afectados.

Según comunicó oficialmente la administración local, durante el encuentro se repasaron los trayectos propuestos y se están terminando de definir los últimos ajustes para ponerlos en marcha “en los próximos días”. “Sabemos la importancia que este tema tiene para miles de vecinos de San Isidro. Por eso, apenas estén confirmados los nuevos recorridos, vamos a brindar toda la información correspondiente para facilitar la movilidad en todo el distrito”, señalaron desde el Municipio.

El comunicado llegó luego de más de tres semanas de conflicto y en momentos en que la preocupación de usuarios y trabajadores se concentra especialmente en la línea 707, de alcance municipal, que une Boulogne, Villa Adelina, Martínez y Acassuso. No se trata de un recorrido marginal: es una pieza central de la movilidad interna de San Isidro y su parálisis impacta directamente en trabajadores, estudiantes, familias y vecinos que dependen del colectivo para moverse dentro del partido.

El conflicto se originó por la falta de pago a los choferes y la incertidumbre sobre la continuidad laboral. Los trabajadores reclaman cobrar los salarios adeudados y conservar sus puestos sin perder la antigüedad. En ese marco, la situación se agravó con el paso de los días y dejó a buena parte del distrito con una red de colectivos semiparalizada.

Desde el sector de los trabajadores cuestionaron la falta de respuestas del intendente Ramón Lanús y remarcaron que, por tratarse de la línea 707 de un recorrido interno del distrito, el Municipio tiene una responsabilidad directa en la búsqueda de una solución. “Para Lanús, San Isidro termina en la avenida Rolón. Lo que hay más allá no le interesa y cree que este problema no es de él ni de su electorado”, sostuvo Samuel Martín, delegado de los choferes, en declaraciones a Buenos Aires/12, al salir de una reunión con la conducción nacional de la UTA.

Los choferes también señalaron que en los últimos días recibieron apenas un depósito de 350 mil pesos, el único ingreso en dos meses, vinculado a la última transferencia de subsidios percibida por la empresa. Según indicaron, al consultar si ese pago formaba parte de un plan de regularización, la respuesta fue que no había nuevas transferencias previstas ni a corto ni a mediano plazo.

Mientras tanto, el impacto cotidiano se multiplica. Hay familias que no tienen cómo llevar a sus hijos a la escuela, trabajadores que deben buscar alternativas más largas y costosas para llegar a sus empleos, vecinos que dependen de combinaciones improvisadas y barrios enteros que quedaron con una conectividad cada vez más precaria.

La intervención del Ministerio de Transporte bonaerense abrió una expectativa de salida, aunque por ahora no hay recorridos confirmados ni una fecha precisa para la normalización. Desde el Municipio sostienen que se avanza en una reconfiguración de los servicios para cubrir los trayectos afectados, mientras que los trabajadores valoran el acompañamiento provincial pero advierten que la situación sigue siendo crítica.

A esta altura, la crisis ya no aparece como una emergencia pasajera ni como un problema exclusivamente empresario. La caída de los servicios de M.O.G.S.M. expuso la fragilidad del sistema de transporte local y dejó planteada una discusión política sobre la capacidad de respuesta del Municipio frente a un servicio básico para la vida cotidiana del distrito.

Con los usuarios todavía a la espera de precisiones y los choferes sin una solución definitiva para los salarios adeudados, San Isidro atraviesa una crisis de transporte que sigue abierta. La promesa oficial de nuevos recorridos aparece como el primer paso concreto para intentar ordenar el sistema, pero la respuesta final dependerá de que esos trayectos se confirmen, se implementen y logren cubrir efectivamente la demanda que hoy permanece sin servicio.

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