La novia del remisero asesinado en Benavídez lo habría mandado a matar

La mujer fue detenida hoy acusada de haber contratado por 5000 pesos a un sicario para que asesinara a Roberto García, porque estaba cansada de sus abusos; la Policía tambiín apresó al presunto autor material del crimen, un joven de 19 años que trabaja como caddy en un country y ya había cobrado una primera cuota de 1100 pesos por degollar a la víctima.
Por el hecho, además quedó detenida una amiga de la presunta instigadora, que fue el nexo entre la mujer del remisero y el joven acusado de apuñalar y degollar a Roberto Francisco Garcias (57).

El caso quedó esclarecido a partir de una confesión extrajudicial que realizó la mujer, identificada como Yolanda Margarita Barrios (48), quien "se quebró" y contó la verdad ante detectives de la comisaría de Benavídez.

"Esta mujer no sólo era brutalmente golpeada por el remisero, sino que aparentemente tambiín sufría vejaciones aberrantes como el hecho de que la víctima la obligaba a realizar prácticas sexuales con armas", dijo a Tílam un jefe policial.

Siempre según fuentes de la investigación, Barrios explicó que cuando le contó a su amiga que estaba harta de los abusos de Garcias, esta mujer, identificada como Patricia Ríos (35), la puso en contacto con el ahora detenido, Federico Santillán (19).

Las fuentes explicaron que Barrios y Ríos son compañeras de trabajo ya que se desempeñan como enfermeras cuidadoras de ancianos en un geriátrico de San Fernando.

"Lo que en principio parecía que iba a ser un susto, terminó convirtiíndose en un homicidio por encargo", dijo a Tílam un jefe policial.

Los investigadores determinaron que Rodríguez acordó con Santillán pagarle un total de 5.000 pesos a cambio del crimen de su pareja y que le entregó como adelanto la suma de 1.100 pesos.

El caddy se hizo pasar por el nieto de uno de los abuelos donde trabajaba Barrios y a pedido de su mujer, Garcias lo pasó a buscar por el geriátrico de San Fernando con el supuesto destino de General Pacheco, aunque al llegar a Benavídez se concretó el crimen.

Barrios fue arrestada anoche en San Fernando, mientras que Santillán reciín pudo ser localizado y detenido esta mañana, alrededor de las 11.30 en el Club de Golf de Bíccar, partido de San Isidro, pese a que vive en la villa "El Garrote" de Tigre.

El caso es investigado por el fiscal Gonzalo Aquino, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) de Benavídez, quien ahora, con todos los implicados aprehendidos, espera que la mujer repita su confesión en la indagatoria para que tenga validez judicial, aunque incorporará como testigos a los policías que la escuharon.

Aquino ya ordenó que se rastreen denuncias previas de maltrato y abuso de parte de Barrios contra Garcias, ya que en el caso de constatarse los abusos y vejaciones que reveló la mujer, podrían convertirse en atenuante o al menos en una estrategia defensista.

Barrios le dijo a la policía que no encontró una solución en la Justicia porque las veces que denunció a Garcias, el remisero le daba una paliza, según confió otra fuente de la pesquisa.

La causa fue caratulada como un homicidio calificado por promesa remunerativa, un delito que preví la pena de prisión perpetua tanto para el instigador -en este caso Barrios-, como para el ejecutor -Santillán-.

La otra enfermera quedó detenida acusada como partícipe, pero el fiscal Aquino aún tenía que definir si Ríos hizo la presentación del sicario a sabiendas de que todo iba a terminar con un homicidio.

Garcias apareció asesinado el miírcoles por la noche dentro de su Renault 12 en la calle Sarmiento al 1900 de Benavídez y la primera hipótesis que manejaron los investigadores es que se había tratado de un homicidio en ocasión de robo, ya que le faltaba su billetera y su telífono celular.

El remisero fue asesinado por la espalda de varias puñaladas en el omóplato derecho y el cuello y además estaba degollado con un corte en la arteria yugular que los investigadores calificaron como "tumbero". La víctima vivía en San Fernando, era camionero, pero en sus ratos libres trabajaba como remisero con su auto de manera particular.

Garcias solía hacer viajes dentro de algunas villas peligrosas de la zona norte, como la San Jorge de Don Torcuato, y la policía pensó que quizás algún cliente delincuente lo había asaltado y asesinado. Sin embargo, los investigadores dirigidos por el fiscal Aquino determinaron que la víctima tenía problemas de violencia domística con su pareja, que terminó confesando, al menos ante policías, el crimen por encargo.

Fuente: zonanortediario.com.ar

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