John William Cooke, el peronismo revolucionario

A travís de este libro podemos recorrer la vida política de John William Cooke, una conjunción de pasión, tanto intelectual como militante.
Dos ejes temáticos se hayan superpuestos en el libro. Por un lado el desarrollo de las ideas políticas de Cooke -en tres etapas-. Como un joven simpatizante radical, identificado con la democracia liberal, siguiendo la tradición familiar y los pasos políticos de su padre, hasta entrado el ’45.

En una segunda etapa, a partir de su diputación por el naciente peronismo, y con su vínculo personal con Císar Marcos, da un fuerte giro ideológico, adhiriendo al peronismo más combativo -incluso crítico de los sectores burocráticos- especialmente durante la revolución libertadora. Luego como Delegado de Perón, hasta su distanciamiento.

Y su final, sin abandonar su identidad peronista ni la expectativa de un giro revolucionario de Perón, su radicación en Cuba y enamoramiento de la revolución cubana, su participación en la defensa militar frente a los intentos de invasión estadounidenses, su amistad con el Che, su vinculo con los nacientes movimientos guerrilleros con nuestro país. Todo ello reflejado en una visión ideológica marxista. Las definiciones pueden haber ido mutando a lo largo de su vida, pero siempre como toda pasión poco adepta a los matices y los claro-oscuros.

El libro nos dice de su última etapa "Pero la titánica tarea que íl mismo se impuso fue demasiado: pretendió explicarle el peronismo a los barbudos cubanos y, al mismo tiempo, convencer a los peronistas que lo esperaban en Argentina que el futuro estaba marcado por esos jóvenes rebeldes. Obviamente, el Bebe no consiguió cumplir ninguna de las dos misiones." (pagina 69).

Por otro lado, el otro eje del libro nos lleva a historiar el debate sobre el rol del peronismo, su carácter burguís o revolucionario, el rol y la ambigüedad de Perón en esta cuestión, la definición de revolución nacional o revolución clasista, la izquierda nacional.

No falta tampoco la caracterización personal de John William Cooke, como mencioní inicialmente, quizás más explicita en el prologo de Josí Pablo Feinmann -extraído de la novela La astucia de la razón-.

"Cooke comía y hablaba a la vez. Y las dos cosas, abundantemente. Pasaba con íl eso que pasa con los gordos: se los ve más gordos cuando comen. Pero la gordura de Cooke no era la de cualquier gordo. Era la de Cooke. Quiero decir: simbolizaba todo cuanto había en íl de exuberante, de desmesurado. Lo engordaban sus ideas, sus convicciones incontenibles, sus pasiones.”

Se evidencia que su personalidad influye y se retro-alimenta con sus convicciones y su actividad política, para ir paulatinamente extremando su ubicación ideológica. En muchos de sus escritos, particularmente con Perón, hay una permanente puesta en blanco y negro de las opciones a seguir, una presión para inducir a Perón en un rumbo revolucionario.

Ya sea desde su Informe General y Plan de acción, elaborado en tiempos de cárcel y proscripción bajo la libertadora, donde señala que "hay que poner fin al confusionismo" y propone que el peronismo adopte un rol revolucionario. O su respuesta a Frondizi, "si lo que ocurre es que gobiernan los gorilas por intermedio suyo, pues entonces es mejor que gobiernen directamente y asunto terminado".

Una cita que me gustaría destacar, es un párrafo de una carta a su padre, mientras se encontraba preso durante la revolución libertadora, donde destaco su visión de futuro y su compromiso y compañerismo. "Estoy pagando el precio de mi lealtad y de las cosas que harí en el futuro para el bien de nuestro querido país. He hecho amistades mucho más importantes porque están basadas en el riesgo y el sufrimiento compartido".

Hay una fe en sus convicciones y una expectativa de íxito futuro, eso lo lleva más de una vez a ser imperativo en sus postulaciones -incluso en sus mensajes a Perón- o en sus diálogos con sectores de la izquierda. "Nosotros pertenecemos a este mundo nuevo de hombres heroicos unidos por el ideal revolucionario" escribe en uno de sus libros, La lucha por la liberación nacional.

Esto nos presenta una pregunta cuya respuesta puede ser paradójica ¿es acaso el marxismo y la lucha de clases una cuestión moral o una cuestión de fe? parecería que aquí radica la contradicción que como señala Horacio González (pagina 94) lo convierte en un "intelectual de exilios", "… íl mismo era burguís, representando un antagonismo inevitable pero en el seno de la misma escena cultural: hablaba de revolución para impedir la revolución, impedía la revolución creando al mismo tiempo sus motivos principales".

Resumen:

John William Cooke nació en el seno de una familia radical, de origen irlandís y ferviente admiradora del Imperio Británico. Sin embargo, su padre fue uno de los primeros dirigentes yrigoyenistas que estrechó filas con el por entonces coronel Perón. A mediados de los 40, el Bebe pasó de ser un demócrata con cierto tinte liberal a asumirse como un nacionalista democrático. El 17 de octubre del 45 estuvo en la Plaza de Mayo, uno más entre la multitud. Y tambiín estuvo el 16 de junio del 55, pistola en mano, repeliendo a los marinos agresores que intentaban derrocar a Perón. Fue un aguerrido diputado con sólo 26 años de edad. Ya en los 50, tras un breve alejamiento de la política, retomó su prídica desde el periodismo, como director de la revista De Frente.

Fuente: zonanortediario.com.ar