El músico Daniel Buira, histórico primer baterista de Los Piojos y fundador de la escuela de percusión La Chilinga, murió en la madrugada de este sábado en Ciudad Jardín, partido de Tres de Febrero. Tenía 54 años.
Según las primeras informaciones, el artista se encontraba en el patio interno de su escuela, ubicada en la calle Ingeniero Marconi, cuando cerca de las 4 de la mañana comenzó a pedir ayuda al manifestar que no podía respirar. Un vecino acudió a asistirlo, pero el músico se descompensó, perdió el conocimiento y falleció en el lugar.
La Justicia abrió una causa para determinar las causales de muerte, que quedó a cargo de la UFI N° 8 de Morón. Buira padecía asma, aunque los investigadores buscan descartar la intervención de terceros y analizarán las cámaras de seguridad externas del establecimiento.
Figura clave en los inicios de Los Piojos, Buira fue uno de los responsables del sonido original de la banda al incorporar ritmos rioplatenses como la murga y el candombe. Durante su etapa, participó en discos emblemáticos como Chactuchac (1992), Ay ay ay (1994) y Azul (1998), además de componer junto a Andrés Ciro Martínez temas como “Cancheros” y “Te diría”.
Su vínculo con el grupo se extendió hasta el año 2000, tras la publicación del álbum en vivo Ritual, aunque su aporte siguió presente en trabajos posteriores. En 2024 volvió a tocar con la banda en el marco de la reunión que marcó el regreso de Los Piojos a los escenarios, incluyendo el multitudinario cierre en el estadio de River Plate.
Además de su trayectoria en el rock, Buira desarrolló una intensa actividad educativa y cultural. En 1995 fundó La Chilinga, una escuela de percusión que con el tiempo se expandió con múltiples sedes en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, formando a cientos de alumnos y promoviendo la música popular.
En paralelo, participó en proyectos junto a artistas como Mercedes Sosa, Fito Páez, Calle 13, Fabiana Cantilo y Vicentico, entre otros, y también impulsó su propia banda, No Bailo, donde exploró la fusión entre el rock y la percusión.
La muerte de Buira genera conmoción en el ambiente musical, donde era reconocido tanto por su aporte artístico como por su trabajo en la formación de nuevas generaciones de músicos.