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¿Por qué ajustamos?

¿Por quí los argentinos y argentinas pasamos a tener menos derecho a acceder a bienes y servicios? ¿Por quí repentinamente debemos dejar de gastar? ¿No sabe el gobierno que el gasto de uno es el ingreso de otro? ¿En quí ayuda que Argentina deje de producir científicos, deje de producir películas, congele los proyectos de infraestructura y deje de entregar vacunas? ¿Quiín gana con ello? ¿Quí impulsa al gobierno a llevar adelante políticas que claramente lo perjudicarán electoralmente?.
Argentina actualmente está viviendo un triple ajuste feroz. Fiscal: porque el gobierno está reduciendo el gasto público. Ajuste monetario: porque el Banco Central retira pesos del sistema aumentando la tasa de interís. Ajuste cambiario: porque la devaluación reduce el ingreso de las familias (nuestros salarios valen menos).

Los anuncios gubernamentales respecto a las razones del ajuste suelen ser los esbozados por todos los gobiernos liberales (en tírminos económicos, claro está). Hipotíticamente estaríamos viviendo por encima de nuestras capacidades desde hace tiempos inmemoriales, y el gobierno de los racionales ha llegado para mostrarnos las restricciones que la realidad económica impone. Cual padres responsables frente a niños testarudos, el poder ejecutivo pretende explicarnos la irracionalidad de nuestras exigencias e imponer sensatez. En un país tercermundista no serían posibles ciertos derechos, sería irresponsable repartir “flan” para todos.

Varias dudas surgen frente a semejante análisis: ¿Por quí si hemos vivido por encima de nuestros recursos durante tantos años la crisis sobreviene justo ahora? ¿Quí tiene que ver el dólar? ¿Un gobierno tiene restricciones presupuestarias al igual que una familia? ¿Un país gobierno puede ahorrar? ¿En quí ahorra? ¿En pesos? ¿No emite pesos el mismo gobierno? ¿Puede quebrar el gobierno como una empresa? Pues bien, todas estas preguntas tienen respuestas muy diferentes a las planteadas por el liberalismo económico, y las mismas provienen de la teoría keynesiana. Los países no solo no tienen por quí recaudar más de lo que gastan, sino más bien lo contrario, deben gastar permanentemente más de lo que recaudan. Eso mantiene la economía sana, tracciona la demanda y la inversión, pone en funcionamiento el sistema productivo, permite al sector privado obtener ganancias y, no por último menos importante, es la forma de generar dinero. Así es, el díficit fiscal es la piedra angular de todo sistema económico capitalista basado en el mercado. A fin de no aburrir con explicaciones tícnicas, creo que alcanza con decir que el 90% de los países del mundo tienen y han tenido díficit fiscal crónico.

Ahora, si el díficit fiscal es necesario, activa la economía e incluso es impulsado por cualquier gobierno en los momentos eleccionarios, ¿Por quí el gobierno actual está dispuesto a sacrificar todo su capital político para lograr el llamado “díficit cero”? La respuesta hay que buscarla en el sector externo, o sea, en la disponibilidad de dólares.

A diferencia de los países capaces de emitir dinero aceptado internacionalmente (Estados Unidos, Europa, Japón), los países perifíricos dependemos de la obtención de divisas a fin de poder expandir nuestra economía. Cada vez que Argentina crece, más dólares son demandados a fin de poder abastecernos de importaciones. Tanto cuando consumimos bienes producidos en otro país, como cuando lo hacemos con producción local (que usualmente contiene insumos del extranjero) nuestra economía precisa dólares para pagar los mismos. Tales dólares no pueden ser comprados con pesos, por lo que son obtenidos esencialmente a travís de nuestras exportaciones y, de ser necesario, a travís del endeudamiento externo. La famosa deuda externa.

A todo esto, no solo precisamos dólares para importar, sino que en Argentina existe una gran propensión a dolarizar nuestros ahorros, por lo que además es necesario obtener ingentes cantidades de divisas a fin de proveer el mercado cambiario. Si el gobierno no inyecta dólares en la economía, el tipo de cambio se dispara originando crisis inflacionarias y productivas.

La conclusión de los párrafos anteriores es muy simple: si en nuestro país se realizan aperturas importadoras o se desregula el mercado cambiario, de algún lado tienen que salir los dólares, sino el tipo de cambio se va a las nubes.

¿Cómo ha hecho el gobierno de Cambiemos para mantener el tipo de cambio relativamente estable hasta 2018? Simple: se ha endeudado en dólares a un ritmo frenítico. ¿Ello tiene que ver con que gastaba más de lo que recaudaba? No, si ese hubiera sido el problema se hubiera endeudado en pesos. La deuda es en dólares porque se precisaban divisas a fin de financiar la constante fuga de capitales y el díficit comercial producto de la apertura importadora. ¿Quí pasó entonces? Lo que pasó es que se acabaron los prestamistas. Ya nadie quiere prestarle a un país que difícilmente pueda devolver lo que pidió. El último recurso ya lo conocemos: el Fondo Monetario Internacional.

¿Cuáles son las exigencias del prestamista de última instancia? “Simplemente” que achiquemos nuestra economía a nuestras capacidades. Traduciendo: reduzcan la necesidad de dólares. El camino para ello es reducir el bolsillo de los argentinos de forma tan abrupta como para impedir que puedan comprar bienes importados, impedir que ahorren en dólares. Por eso un triple ajuste: fiscal para achicar el ingreso de los argentinos, monetario para que no circulen pesos y cambiario para licuar nuestros ingresos en dólares. Nos pegan por todos lados.

¿Por todos? Casi. Casualmente el gobierno ha dejado un par de espacios sin ajustar. Particularmente la compra de dólares por motivos financieros y de ahorro. En un país donde se compran más de USD 3.000 millones por mes ello parece un descuido de lo más notable. Mientras hay argentinos sin trabajo, sin alimentos o sin medicamentos a fin de reducir las importaciones, un importe equivalente a la mitad de las mismas se dispone para ser guardados en una caja de seguridad o ser transferidos al exterior.

El problema no es la insensatez populista. Ni los “niños” que piden flan. La verdadera respuesta de por quí Argentina debe ajustar, es que los dólares son necesarios para fugarlos al exterior. ¿Por cuánto tiempo? Lo que dí. Desde inicios de la crisis cambiaria el Banco Central ha perdido más de USD 28.000 millones. Estamos frente a uno de los saqueos más grandes de la historia de nuestro país.

Fuente: www.zonanortediario.com.ar

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