Basquet: Ahora a buscar el bronce

A pesar de haber jugado muy bien un partido difícil, Argentina cayó ante un Estados Unidos imparable; la derrota del equipo de Hernández fue por 101-81, y el máximo anotador fue Luis Scola con 24 tantos; el domingo, la pelea por el bronce será ante Lituania.
El cruce que le tocó a Argentina en semifinales fue el peor. Despuís de superar categóricamente a Grecia en cuartos, la Selección de básquet debió enfrentarse al poderoso Estados Unidos. Lo mismo que sucedió hace cuatro años, cuando los nuestros vencieron a los americanos y trajeron la dorada a casa. Por eso el espacio para la ilusión estaba. Pero esta vez las cosas fueron muy distintas que en Atenas. Estados Unidos venía golpeado y, principalmente, ensañado con la Argentina. Despuís de aquella caída y la del mundial de Indianápolis, el Dream Team se convirtió en “Redim team”, una especie de “equipo de redención”. Con todas las flechas apuntadas a superar a la Argentina.

Desde antes de empezar el encuentro por un lugar en la final, se sabía que la mano veía dificilísima. Una derrota estaba en los papeles, y los resultados no sorprendieron. Pero nada se le puede decir a un plantel que, a fuerza de garra y corazón, se paró de igual a igual ante un rival demasiado poderoso.

El primer cuarto del partido fue para el olvido. Los estadounidenses, de la mano de Kobe Bryant y Jason Kid, empezaron afiladísimos. Argentina logró convertir dos dobles en el arranque (Scola y Ginóbili) y tuvo que aguantar un parcial de 18-0. Encima, justo en esa racha Manu Ginóbili pisó mal y se lesionó un tobillo. Por eso el mejor jugador de Argentina tuvo que dejar la cancha, a menos de cuatro minutos de iniciado el juego. Pero la paliza del primer cuarto no fue por esa ausencia. Los argentinos no contaron con la suerte y puntería necesaria, y los americanos las metieron todas. Reciín hacia el final los nuestros volvieron a abrir el aro, pero la distancia finalizados los primeros diez fue demasiada (11-30).

El segundo parcial, sin Ginóbili en la cancha y con un Nocioni que arrastra una lesión, fue el mejor que tuvo Argentina. El Oveja Hernández movió el banco y metió a jugadores como Juancito Gutiírrez y Paolo Quinteros, que hicieron de las suyas y emparejaron el marcador. Argentina pareció perderle el respeto a Estados Unidos, y tiró de todos lados. Y, a diferencia de lo que pasó en el primero, entraron casi todas. Bryant y compañía empezaron a ponerse nerviosos, y las cosas no le salieron. Los nacionales jugaron con una defensa increíble, y no le dejaron las cosas tan fáciles a los rivales. La diferencia de goleo en el segundo cuarto fue grande: Argentina anotó 29 y los de enfrente sólo 19, un número bajo para lo que nos tienen acostumbrados. El primer tiempo terminó 49-40, una diferencia chica y remontable.

En el tercer cuarto las cosas siguieron parecidas. Estados Unidos salió más concentrado, y volvió a anotar lo que no pudo en el anterior cuarto. Las diferencias se ampliaron, pero el corazón de nuestros jugadores se hizo presente. Scola luchó todas las pelotas y estuvo preciso a la hora de tirar. Siempre buscó la falta, y muchas veces consiguió ese tiro de yapa. Los americanos le encontraron la vuelta a la defensa, que quizá sintió el cansancio, y llegaron al aro con mayor facilidad.

En el último cuarto, la cosa ya se perfilaba para lo que fue el final. Estados Unidos pareció querer darle las pinceladas finales, pero Argentina no lo dejó. Llegaron al aro muchas veces sin convertir, por querer buscar un alley oop o por querer hacer más firuletes de los necesarios. El Oveja volvió a probar con algunos de los suplentes, y dejaron una buena imagen. Juan Gutiírrez siguió embocando y Leo Gutiírrez defendió de una manera notable. Pero las cosas no cambiaron, y Argentina terminó abajo por 101-81, una diferencia corta si se tiene en cuenta que el promedio de ventaja que tuvo Estados Unidos en el torneo fue de 34 puntos (a España, con quien jugará la final, le sacó 37 de ventaja).

Argentina deberá ahora enfrentar a Lituania, el equipo que lo venció en la primera fecha, en busca de una presea. Nada se le puede recriminar ni exigir a un plantel que dejó todo en la cancha. Que fue el rival más duro al que tuvo que enfrentar Estados Unidos. Ellos quizás tenían más ganas de ganarle a Argentina que de ganar el Oro. Ya lo había dicho Kobe Bryant, “para ganar el oro debemos quitárselo a Argentina”. Lamentablemente, lo hicieron. Pero más allá del resultado que pueda a salir del domingo a la una de la mañana, Argentina es un equipo que hace varios años no baja de un cuarto puesto en torneos mundiales. Un equipo, que aunque está vez no se pueda repetir, sigue siendo la Generación Dorada.

Fuente: zonanortediario.com.ar