Un grupo identificado como integrantes de la Juventud de La Libertad Avanza (LLA) en San Isidro protagonizó un polémico episodio la semana pasada al tapar pintadas con consignas de derechos humanos realizadas por la agrupación HIJOS en una pared del Jockey Club. Lo que generó mayor indignación fue que los militantes arribaron al lugar en un Ford Falcon verde, un vehículo que se convirtió en símbolo de los operativos de represión durante la última dictadura cívico-militar.
Este acto se inscribe en una seguidilla de intervenciones sobre el mismo mural, que comenzó cuando Juan Grabois pintó el número 138 en alusión a la identidad recuperada del nieto 138. Luego, el legislador porteño Ramiro Marra blanqueó la pared con una polémica intervención que desató una ola de repudios. Más tarde, la agrupación HIJOS repintó el lugar con consignas de memoria, verdad y justicia. Finalmente, el último fin de semana, militantes libertarios volvieron al sitio para cubrir los grafitis, desatando una nueva controversia.
El hecho no se limitó a la acción de tapar las pintadas. Durante la intervención, los militantes de LLA incluyeron mensajes negacionistas como “mentiras del pasado”, en referencia al grafiti que indicaba “son 30.000”. La presencia del Falcon verde agregó un fuerte componente simbólico que remite a las prácticas represivas de los años ’70.
Entre los participantes se encontraba Rodolfo “Pipo” Paolucci, quien fuera candidato a intendente por LLA en San Isidro. Lejos de mantener un perfil bajo, Paolucci difundió imágenes del acto en sus redes sociales, respaldando abiertamente la acción de los jóvenes libertarios, comandados por Agustín Castiglione.
Este no es el primer episodio en el que sectores afines a Javier Milei generan controversia por sus vinculaciones simbólicas con la dictadura. Durante la campaña electoral ya circularon videos de militantes reivindicando acciones llevadas a cabo por el régimen militar, utilizando vehículos como el Falcon verde, que marcó un capítulo oscuro de la historia argentina.