El Hipódromo de San Isidro vibró anoche en la segunda fecha de la décima edición de Lollapalooza Argentina, un evento que sigue consolidándose como el epicentro musical del país. Con más de 100 mil asistentes, la jornada del sábado combinó la emotividad pop de Shawn Mendes, el virtuosismo metalero de Tool y una grilla diversa que mantuvo al público en constante movimiento entre los cinco escenarios del festival: Flow, Samsung, Alternative, Perry’s y Kidzapalooza.
La noche tuvo como grandes protagonistas a Shawn Mendes y Tool, dos nombres que encabezaron el cartel y dejaron una marca imborrable. Mendes, el canadiense que regresó a los escenarios tras un hiatus de introspección, abrió su corazón al público argentino con un setlist que incluyó temas de su nuevo álbum Shawn, como “Why Why Why”, junto a clásicos como “Treat You Better” y “In My Blood”. Su conexión con la audiencia fue inmediata: “Argentina, ustedes son pura pasión, esto es un sueño”, gritó desde el escenario Flow, desatando una ovación ensordecedora. Su espíritu rockstar, potenciado por una banda en vivo que elevó cada acorde, demostró por qué su comeback es uno de los más celebrados del año.
El cierre, a cargo de Tool, fue un contraste brutal y fascinante. La banda estadounidense, que pisó suelo argentino por primera vez, ofreció un espectáculo hipnótico con su metal progresivo. Temas como “Forty Six & 2” y “Schism” resonaron en el Hipódromo, acompañados de visuales psicodélicos que atraparon a los fanáticos. Maynard James Keenan, fiel a su estilo enigmático, apenas interactuó con el público, pero la precisión instrumental del grupo habló por sí sola, dejando a los presentes boquiabiertos ante un show que muchos describieron como “una experiencia sensorial única”.
La jornada no se quedó solo en los headliners. Wos, uno de los máximos exponentes del rap argentino, incendió el escenario Samsung con su lírica afilada y una energía arrolladora, mientras que La K’onga trajo el cuarteto cordobés al festival, haciendo bailar a miles con su ritmo festivo. Tate McRae, por su parte, mostró su talento vocal y coreográfico en el Alternative, consolidándose como una de las revelaciones internacionales de esta edición.
El público, que llegó desde las 11:30 de la mañana cuando se abrieron las puertas, aprovechó también las propuestas gastronómicas, con más de 50 puestos distribuidos en cinco patios, y las activaciones artísticas que dan al Lollapalooza ese toque especial. Sin embargo, no todo fue perfecto: algunos asistentes reportaron demoras en los accesos y largas filas para cargar las pulseras cashless, el único medio de pago del festival.
Con el recuerdo de la apertura del viernes, encabezada por Justin Timberlake y Alanis Morissette, y la expectativa por el cierre de hoy domingo con Olivia Rodrigo, Rüfüs Du Sol y Tan Biónica, la segunda fecha de Lollapalooza 2025 reafirmó su lugar como una celebración de la música en todas sus formas. El Hipódromo de San Isidro se prepara ahora para el gran final, mientras los fanáticos ya sueñan con la edición del próximo año.

