Una investigación realizada por especialistas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y del Conicet concluyó que la primera implementación de la Boleta Única de Papel (BUP) a nivel nacional no generó la reducción de costos prometida. Además, advirtió sobre un incremento del voto en blanco en aquellos distritos donde los electores debían elegir dos categorías.
La promesa de una mayor eficiencia presupuestaria fue uno de los caballitos de batalla centrales para impulsar la reforma del instrumento de votación en la Argentina. Sin embargo, la primera experiencia nacional con la Boleta Única de Papel (BUP) dejó balances financieros y operativos distantes de aquel argumento inicial.
Así lo revela un trabajo elaborado por María Inés Tula, Sebastián Galmarini, Luciana Berman y Emilio Gabriel Soto —integrantes de la UBA y, en algunos casos, investigadores del Conicet—, el cual será expuesto en el marco del XIII Congreso Latinoamericano de Ciencia Política en la Ciudad de Buenos Aires.
La investigación analizó los comicios legislativos nacionales del 26 de octubre de 2025, comparando costos, niveles de abstención y comportamientos del electorado con los procesos electorales de 2021 y 2023.
Costos en alza: una promesa que no se verificó
Según los cálculos del informe, el proceso electoral de 2025 demandó un desembolso total de 370.613 millones de pesos. Para que la comparación resulte metodológicamente válida, los especialistas actualizaron los montos de años anteriores a valores constantes de junio de 2025 (mediante la variación del IPC):
- Elecciones 2021: Representaron un gasto de $179.757 millones por jornada electoral.
- Elecciones 2023: Implicaron un costo de $180.925 millones por jornada.
- Elecciones 2025 (con BUP): Significaron $370.613 millones en una única jornada.
La brecha adquiere mayor dimensión al considerar que en 2025 se celebró una sola instancia electoral tras la suspensión de las PASO. En cambio, en 2021 se votó en dos oportunidades (PASO y Generales) y en 2023 en tres (PASO, Generales y Balotaje).
“La promesa de un ahorro económico, uno de los principales fundamentos esgrimidos para justificar la aprobación de la BUP, no se verificó en las elecciones nacionales de 2025”, sentenciaron los autores del informe.
El rubro específico de las papeletas también evidenció incrementos. La impresión centralizada de las BUP rondó los 43.000 millones de pesos, cifra que ascendió a 52.000 millones de pesos con el IVA incluido. Llevado a valores por votante:
| Proceso Electoral | Costo de boleta por elector (a precios de junio 2025) |
| 2021 (Boleta partidaria – 2 jornadas) | $562 por jornada electoral |
| 2023 (Boleta partidaria – 3 jornadas) | $658 por jornada electoral |
| 2025 (Boleta Única de Papel – 1 jornada) | $1.445 en única elección |
Los investigadores advierten que las cifras registradas en 2025 podrían constituir un piso y no un techo. La oferta electoral de este turno fue acotada —en 16 provincias solo se eligieron diputados y en 8 se sumó la categoría de senadores—. Un eventual retorno de las PASO o comicios con más categorías obligaría a imprimir boletas de mayores dimensiones, encareciendo la producción y la logística. Para las elecciones de 2027, estiman que el valor de producción unitario de la BUP podría incrementarse entre un 15% y un 20%.
Más marcas, más dudas: el voto en blanco por omisión
Otro de los focos de la investigación se centró en la interacción del votante con el nuevo soporte físico. A diferencia de algunas provincias o del formato partidario tradicional, la BUP nacional no incluyó el casillero para votar “lista completa”. Por lo tanto, el elector debía marcar manualmente casillero por casillero según la categoría.
El estudio detectó un comportamiento disímil en función de las categorías en disputa:
- En las 16 jurisdicciones donde se votó únicamente diputados, el voto en blanco promedió un 1,6%.
- En las 8 jurisdicciones que renovaban diputados y senadores, el voto en blanco para diputados saltó al 7,8% (mientras que para senadores fue del 2,7%).
Las brechas más notorias en la categoría de diputados respecto a senadores en una misma papeleta se observaron en Chaco, Entre Ríos y Salta. Debido a que los niveles de voto nulo se mantuvieron parejos entre ambos grupos de provincias, la investigación concluye que un porcentaje apreciable del electorado habría omitido involuntariamente marcar la categoría inferior de la boleta.
A nivel consolidado nacional, el voto en blanco para diputados cerró en un 3,7% (similar al 3,3% de 2021 y alejado del 12,7% registrado en 2023), mientras que el voto nulo trepó al 2,6% (frente al 1,5% de 2023). Frente a estos hallazgos, el informe recomienda revisar la diagramación del diseño gráfico y potenciar las campañas de capacitación ciudadana para futuros turnos electorales.
Participación histórica a la baja y saldo positivo
La BUP tampoco operó como un incentivo para la concurrencia a las urnas. La participación nacional se ubicó en un 67,3%, la cifra más baja registrada en elecciones de medio término desde 1985. En la Provincia de Buenos Aires votó el 68,2% del padrón, lo que representó una caída de 4,7 puntos respecto de 2021 y de 9,2 puntos frente a 2023. No obstante, los politólogos aclararon que el ausentismo responde a factores multicausales (desinterés, contexto sociopolítico y una tendencia estructural de largo plazo) que exceden el cambio del instrumento de sufragio.
Como contrapartida, el informe de la UBA remarcó como balance positivo que la BUP logró garantizar la oferta electoral en forma equitativa. Al quedar la impresión y distribución bajo la responsabilidad exclusiva del Estado, se erradicó de manera definitiva el faltante, robo o sustitución de boletas en el cuarto oscuro, igualando las condiciones de competencia entre las distintas fuerzas políticas.

