Con la frente en alto

La selección argentina de básquet derrotó por 87 a 75 a Lituania y terminó tercera en las olimpiadas; sin Ginóbili lesionado y con Scola como figura principal el conjunto nacional se vengó de sus verdugos en primera ronda y se quedó con la medalla de bronce.

Le llaman la generación dorada por todos los logros conseguidos a travís de estos años, esta selección de básquet demostró que sigue estando entre las tres mejores del mundo y se despidió de los juegos olímpicos con un contundente triunfo que ratifica el poderío en esta disciplina. El rival por el bronce era conocido de antemano, Lituania quien había derrotado a nuestra selección en su primer partido del torneo. No iba a ser un trámite fácil despuís de la derrota frente al Dream Team y con manu lesionado por haberse torcido el tobillo izquierdo. Sin embargo la selección dio cátedra con un Delfino inspirado que anotó 20 puntos para la victoria final por 87 a 75. Luis Scola fue la figura desequilibrando en los momentos en que el marcador estaba más ajustado. La selección dominó ampliamente el juego y se fue a los descansos respectivos de cada uno de los cuartos en ventaja. Llegando al último de ellos, Lituania acortó la ventaja que llegó a ser de 19 puntos al finalizar el tercero. En el último cuarto los europeos achicaron distancia a base de triples pero no le alcanzó frente a una Argentina bien armada que aguantó y gastó segundos.
Al final todo fue festejo y si bien no pudo repetirse el oro de Atenas 2004, este bronce vale y mucho para una generación de jugadores excepcionales que independientemente del color de la medalla serán conocidos como la generación dorada.

Fuente: zonanortediario.com.ar