La crisis de la empresa Micro Ómnibus General San Martín (MOGSM) se profundiza en la zona norte del conurbano bonaerense. A la medida de fuerza iniciada por los trabajadores por falta de pago de salarios se sumó un dato clave que agrava el escenario: la Justicia ordenó el secuestro de cerca del 40% de las unidades correspondientes principalmente a las líneas 707 y 333, lo que complica aún más cualquier intento de restablecer el servicio.
El conflicto mantiene paralizadas desde hace casi una semana a las líneas 707, 333, 407 y 437, afectando a miles de usuarios en distritos como San Isidro, Vicente López y Escobar. Según información publicada por Que Pasa Web y fuentes del sector, el paro comenzó el lunes pasado, cuando choferes y empleados resolvieron una retención de tareas por tiempo indeterminado ante el atraso en el pago de sueldos.
En ese contexto, durante la madrugada del viernes se produjo un nuevo episodio que terminó de complicar la situación: por orden judicial, fueron secuestradas unidades que estaban bajo la modalidad de comodato, en el marco de un reclamo por incumplimiento de pago. De acuerdo a lo indicado por trabajadores, la medida afectó a una porción significativa de la flota —cercana al 40%— vinculada sobre todo a las líneas 707 y 333.
Si bien el paro ya mantenía sin servicio a todas las líneas de la empresa, el embargo introduce un condicionante adicional de peso: incluso ante una eventual resolución del conflicto salarial, la disponibilidad de unidades quedaría seriamente limitada, dificultando la normalización de los recorridos.
La empresa arrastra desde hace meses una situación financiera delicada. En el sector atribuyen parte de la crisis a los cambios en el sistema nacional de subsidios al transporte, que impactaron especialmente en líneas con menor caudal de pasajeros. En ese marco, durante el último año se aplicaron recortes y reconfiguraciones de recorridos que no lograron revertir el deterioro económico.
En paralelo, crece la incertidumbre sobre la continuidad de la firma. Si bien desde la empresa desmintieron versiones de quiebra que circularon en los últimos días, distintas fuentes del sistema de transporte reconocen que el panorama es crítico y que se analizan alternativas para sostener el servicio, incluyendo posibles cambios en la operación.
Mientras tanto, el conflicto sigue abierto. Los trabajadores prevén realizar nuevas asambleas para definir cómo continuar con la medida de fuerza, en un escenario que combina salarios adeudados, una flota parcialmente embargada y un sistema sin respuestas.
La falta de colectivos ya genera un fuerte problema de conectividad en la región. La línea 707, única comunal de San Isidro, cumple un rol central en la movilidad interna del distrito, mientras que la 333, la 407 y la 437 conectan distintos puntos de la zona norte. Para muchos vecinos, esos recorridos son la única alternativa diaria para trasladarse, por lo que la interrupción del servicio impacta de lleno en la rutina de miles de personas.