Arroyo: "trabajamos para enganchar a los chicos excluidos"

El ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, se refirió al sondeo que sostiene que el 35 % de los jóvenes no puede proyectar su futuro a 5 años y recordó que en base a ese sondeo la Provincia puso en marcha el programa "Enganchate", que establece un fondo de 90 millones de pesos para financiar proyectos para jóvenes de 18 a 25 años.
El ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, se refirió al sondeo que sostiene que el 35 % de los jóvenes no puede proyectar su futuro a 5 años y recordó que en base a ese sondeo la Provincia puso en marcha el programa "Enganchate", que establece un fondo de 90 millones de pesos para financiar proyectos para jóvenes de 18 a 25 años.

"La situación es crítica. Realizamos un muestreo sobre 550 jóvenes divididos en 4 grupos: los que no estudian ni trabajan; los que trabajan; los que trabajan y estudian, y los que sólo estudian. Si bien la situación económica entre ellos es distinta, el esquema de pensamiento es bastante similar: tienen la sensación de estar afuera de todo, una muy mala opinión de la política y de las instituciones en general, bajas expectativas y, en el caso de los que no estudian ni trabajan, una fuerte sensación de que el futuro va para peor", manifestó.

Tras sostener que ante esto "hay que tener una mirada de inclusión", recordó que a raíz de ese estudio, el Ministerio de Desarrollo Social a pedido del gobernador Scioli puso en marcha el plan "Enganchate" con el que se brinda "capacitación y el financiamiento de proyectos productivos, culturales o comunitarios de hasta 10 mil pesos".

"Utilizamos el mismo sistema que con los proyectos contemplados en el plan socioproductivo Creando Oportunidades, es decir que la evaluación se hace en cada distrito por los actores que mejor conocen las necesidades de cada lugar. Además de financiarlos, se pondrá en marcha un Observatorio Juvenil y tendremos a unos 1.500 tutores de calle para que los convoquen a salir del no lugar en el que se encuentran", concluyó.

El informe

Primero se dividió a la población bajo análisis –jóvenes de 15 a 20 años- en cuatro grupos: el Grupo A conformado por los que "sólo estudian", pertenecientes a unidades familiares de los sectores medios típicos; en tanto que el Grupo B fue constituido por jóvenes que no sólo invierten su tiempo en el estudio sino que tambiín realizan alguna actividad economía. Son los que "estudian y trabajan".

Este segmento comparte ciertos rasgos con el grupo anterior pero tanto los sujetos como las unidades familiares a las que pertenecen se encuentran con cierta precariedad e inestabilidad económica y laboral. De esta manera, este segundo tipo presenta cierta vulnerabilidad. Se podría denominar al grupo como compuesto por jóvenes pertenecientes a los sectores medios y medios vulnerables.

El Grupo C incluye a chicos que "sólo trabajan". En el interior de este grupo existen dos realidades distintas: los que trabajan y han abandonado los estudios formales; y quienes han finalizado la educación media y no siguen estudios superiores. En tírminos generales, los jóvenes que comparten la primera realidad que es los que están trabajando y han abandonado sus estudios, pertenecen a sectores precarizados con diversos niveles de vulnerabilidad. Los otros se acercan a los dos primeros grupos.

Finalmente, el Grupo D se encuentra compuesto por aquellos que "ni trabajan ni estudian". Por sus atributos familiares y socioeconómicos podría decirse que se trata de jóvenes que vivencian "diversos niveles de exclusión".

Según los resultados del sondeo, el 35 por ciento de los encuestados sostuvo que en 5 años va a estar muerto o excluido; el 30 por ciento con un trabajo precario y el 35 por ciento cumpliendo con su vocación.

De acuerdo al informe, existen franjas de la población (Grupo D – "No estudian ni trabajan") ya convencidas de que han sido dejadas en la banquina, resignadas, impotentes para dominar su porvenir. Son jóvenes excluidos, expulsados a la calle sin nada que hacer.

Perciben que en esta sociedad no se vislumbran propuestas mejores para su generación y para las generaciones siguientes, donde las decisiones que se pueden tomar son, en el mejor de los casos, a mediano plazo.

Se comprende la visión negativa del futuro a travís de su apreciación y evaluación del presente. Existe una percepción de una realidad actual adversa y de difícil modificación y mejora.

En tanto, el valor más jerarquizado por todos los grupos fue la SEGURIDAD FAMILIAR (cuidado de los seres queridos). La demanda de protección, afecto y cuidado por parte de los familiares parece ser un denominador común tanto de los que poseen un grupo familiar estable como de los que pertenecen a grupos familiares inestables o desintegrados.

Fuente: zonanortediario.com.ar