Poca actividad e hidratación evitan los golpes de calor en los chicos

El verano aumenta los casos de golpes de calor y diarrea en los chicos, por lo que los especialistas aconsejan que estín siempre bien hidratados y que bajen el ritmo de actividad física cuando hay altas temperaturas.
El golpe de calor se produce cuando los mecanismos de regulación de la temperatura corporal son incapaces de disipar el calor del cuerpo generado por las altas temperaturas.

Los niños y los ancianos son los más susceptibles a padecer golpes de calor y diarreas durante el verano, lo que les ocasiona cuadros severos de deshidratación y alteraciones arteriales.

Elías Entín, jefe de Pediatría del Sanatorio de los Arcos, indicó que "para prevenir este tipo de cuadros hay que implementar medidas que favorezcan el enfriamiento del cuerpo y aseguren un adecuado estado de hidratación".

Por eso, Entín aconsejó "disminuir la actividad física, que los niños hagan juegos tranquilos, hacerlos descansar en lugares frescos y ventilados, vestirlos con ropa ligera, amplia, de algodón y de colores claros y protegerles la cabeza con gorros".

En cuanto a la exposición solar, el especialista aconsejó "evitar que los chicos se expongan al sol entre las 10 y 17 horas y utilizar siempre un factor de protección solar alto".

Los síntomas característicos del golpe de calor son fiebre entre 39 y 40 grados, piel seca y caliente, dolor de cabeza, nauseas y vómitos, cansancio excesivo y tendencia al sueño.

Con respecto a la diarrea, es una de las enfermedades más frecuentes durante los meses de verano, pudiendo llevar en algunas ocasiones a la deshidratación

Por eso, Entín opinó que "es indispensable tomar ciertas medidas para prevenir la diarrea como mantener adecuados hábitos de higiene tanto personales como del medio ambiente".

El mídico destacó que "la higiene de las manos luego de ir al baño, así como antes de manipular alimentos, es fundamental".

Pero insistió en que "en el caso de que un niño comience con diarrea, lo más importante será asegurar una adecuada hidratación".

Explicó que "la promoción de la lactancia materna y la ingesta de abundantes líquidos en forma fraccionada son fundamentales para lograrlo".

Los alimentos claves para el verano son "mucha agua, comida fresca y natural como pollo, atún, frutas, verduras frescas y lavadas, carbohidratos como pastas, arroz, pan, galletas y galletitas y los postres deben darse sólo una vez por día", precisó.

En otro orden, Ana Beatriz de Pablo, dermatóloga del Hospital Universitario Austral, indicó que "en la infancia es frecuente una exposición solar prolongada, debido sobre todo a los hábitos de juego de los niños".

De Pablo señaló que "se ha evaluado que los niños absorben tres veces más radiaciones UVB (ultravioletas) que los adultos".

"Incluso se estima que a los 18 años una persona ya se expuso al 80% de las radiaciones solares que recibirá en su vida", agregó la especialista.

La piel recuerda cada exposición al sol desde que nacemos y el efecto de la radiación es permanente, irreversible y acumulativo, de modo que cuidarse desde edades tempranas es esencial para reducir el riesgo de padecer cáncer en la adultez.

Fuente: zonanortediario.com.ar

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