El Colegio Naciones Unidas, tradicional institución educativa privada de Martínez, dejará de funcionar definitivamente luego de atravesar una crisis económica que se profundizó durante el último año y volvió insostenible la continuidad del establecimiento. El cierre impacta de lleno en docentes, personal no docente y más de un centenar de familias de la comunidad escolar, que este viernes convocaron a un abrazo simbólico y un ruidazo en la puerta de la sede de avenida Fleming 973.
Fundado en 1964, el colegio brindó durante más de 60 años los niveles inicial, primario y secundario, convirtiéndose en una referencia educativa de la zona norte. Sin embargo, según admitieron sus autoridades en una comunicación enviada a las familias, la institución venía “sopesando una situación económica compleja desde hace un tiempo a esta parte”, que terminó derivando en el cese definitivo de actividades para este ciclo 2026.
Durante 2025 ya se habían encendido las alarmas: la matrícula rondaba los 150 alumnos, el colegio acumulaba deudas con su plantel docente y obligaciones previsionales, y nunca llegó a abrir las inscripciones para el ciclo lectivo en curso. Incluso en septiembre de ese año las autoridades habían anticipado que el cierre era una posibilidad, aunque finalmente intentaron sostener la actividad mediante la gestión de un préstamo que no alcanzó para revertir el cuadro financiero.
Con el anuncio formalizado esta semana, la comunidad educativa organizó una concentración desde el mediodía de este viernes para despedir a una institución que marcó a generaciones de vecinos de San Isidro. Madres, padres, docentes y estudiantes impulsaron un abrazo simbólico y un ruidazo para visibilizar la situación y expresar la preocupación por las fuentes de trabajo que se pierden.
En paralelo, el sindicato de docentes privados SADOP San Isidro Zona Norte convocó a una manifestación frente al colegio, también este viernes a las 12, en repudio al cierre y a la pérdida de los puestos laborales. Desde la delegación, en un comunicado firmado por María Elena Pronko (secretaria de Comunicación y Prensa) y Érica Lamberti (secretaria adjunta), definieron la jornada como una acción “en unidad y solidaridad en defensa de la educación”.
El caso del Naciones Unidas se suma a una serie de cierres de establecimientos privados registrados en los últimos meses en distintos puntos del país, en un contexto económico que golpea especialmente a instituciones con matrículas reducidas o estructuras históricas difíciles de sostener. En la provincia de Buenos Aires funcionan alrededor de 4.800 colegios privados con distintos niveles de subvención estatal, pero aun así varias instituciones no lograron atravesar la coyuntura.
Con más de seis décadas de trayectoria, el Naciones Unidas deja atrás una historia vinculada a al menos tres generaciones de familias de Martínez y alrededores. Su cierre abre ahora un proceso de reubicación para estudiantes y trabajadores, mientras la comunidad asimila la desaparición de una escuela que formó parte del entramado educativo local durante toda una vida.

