Con la presencia de funcionarios clave del Ministerio de Economía y el Banco Central, y bajo la coordinación del referente local Miguel Schmukler, La Libertad Avanza realizó en Tigre una jornada centrada en el rumbo económico del Gobierno nacional y su impacto en la vida cotidiana. El encuentro, titulado “De la Macro a la Micro”, reunió a empresarios, comerciantes, militantes y dirigentes de la región, y funcionó como una señal política del desembarco del espacio en el distrito con respaldo directo del equipo económico.
Durante la actividad, el secretario de Finanzas Federico Furiase fue uno de los primeros en tomar la palabra y defendió la solidez del programa económico. Remarcó que, a diferencia de otros procesos históricos, la estabilización actual “no fue una imposición del mercado, sino una decisión política”, y sostuvo que ese cambio marca un quiebre estructural. En ese marco, aseguró que el orden fiscal y monetario permitió bajar la inflación desde niveles cercanos al 300% anual a la zona del 30%, y planteó que “se vienen los mejores 18 meses en términos históricos”, con recuperación del crédito, del salario real y un crecimiento sostenido de la actividad.
Por su parte, el viceministro de Economía José Luis Daza ofreció una mirada más amplia sobre el proceso económico y lo definió como un cambio de época. Con experiencia internacional, señaló que el programa argentino es “uno de los más ambiciosos del mundo” y destacó que, por primera vez, la sociedad respaldó un ajuste fiscal profundo. “El símbolo de la motosierra y su respaldo electoral muestran que Argentina cambió”, afirmó. También advirtió que el crecimiento no vendrá del consumo inmediato sino de la inversión y la apertura al mundo, especialmente en sectores como energía y minería, que —según explicó— generarán empleo indirecto y transformarán la estructura productiva del país.
En relación al tipo de cambio y la competitividad, Daza planteó que no existe un valor “correcto” predecible y que el dólar es resultado de la oferta y demanda. En ese sentido, anticipó una “abundancia de dólares” por el ingreso de inversiones, lo que podría sostener un tipo de cambio relativamente fuerte. Frente a ese escenario, recomendó a los empresarios no depender de devaluaciones y apostar a la eficiencia, mientras el Estado avanza en la reducción de impuestos y regulaciones.
El director del Banco Central, Martín Vauthier, enfocó su exposición en los datos concretos de la economía y buscó responder a las percepciones negativas que persisten en algunos sectores. Señaló que la actividad económica, el consumo y las exportaciones se encuentran en niveles récord, y destacó que el empleo privado creció, aunque con un componente importante de informalidad. También subrayó la caída de la pobreza desde picos superiores al 50% a niveles cercanos al 28%, lo que —según indicó— implicó que millones de personas mejoraran su situación. Aun así, reconoció que persisten desafíos estructurales y que la recuperación no es homogénea en todos los sectores.
En la misma línea, los funcionarios coincidieron en que existe un “desfasaje” entre la mejora macroeconómica y su impacto en la vida cotidiana. Admitieron que sectores como la industria, el comercio y la construcción aún atraviesan dificultades, aunque proyectaron una reactivación en los próximos meses impulsada por la baja de la inflación, la recuperación del crédito y el avance de inversiones, especialmente en infraestructura y energía.
Otro de los ejes del encuentro fue el cambio en los hábitos de consumo. Furiase explicó que, tras la estabilización, se observa un pasaje desde un consumo defensivo —marcado por la inflación— hacia otro más vinculado al crédito y a bienes durables, como viviendas, tecnología o turismo. En ese sentido, destacó que el crédito al sector privado ya se duplicó en relación al tamaño de la economía, aunque aún tiene margen para expandirse en comparación con otros países de la región.
Finalmente, los expositores hicieron hincapié en la necesidad de avanzar también en reformas a nivel provincial y municipal. Señalaron que, pese a la reducción de impuestos nacionales, persisten cargas locales que afectan la competitividad, y plantearon que el cambio cultural en torno al gasto público y la presión fiscal debe trasladarse a todos los niveles del Estado.
El encuentro, coordinado por Schmukler y acompañado por dirigentes de distintos espacios de La Libertad Avanza y el PRO de la región, dejó como mensaje central la apuesta del oficialismo por consolidar el orden macroeconómico como base de crecimiento, pero también evidenció el desafío político de traducir esa mejora en resultados concretos para la vida diaria, un punto que —según reconocieron los propios funcionarios— todavía genera tensiones en distintos sectores de la sociedad.