Tres hombres y una adolescente fueron detenidos durante una serie de allanamientos realizados en la localidad de Castelar y en la Villa Zavaleta, en el marco de una investigación por un robo cometido bajo la modalidad conocida como “viuda negra”.
La causa comenzó tras la denuncia presentada por dos hombres que, el pasado 6 de junio, conocieron a dos mujeres en un boliche del barrio porteño de Palermo. Según relataron, luego continuaron el encuentro en una barbería, donde consumieron bebidas alcohólicas junto a las jóvenes.
Poco después, ambas víctimas perdieron el conocimiento. Cuando despertaron, varias horas más tarde, descubrieron que les habían sustraído diferentes objetos de valor y denunciaron lo ocurrido ante la Policía.
La investigación quedó en manos de la División Investigaciones Comunales 14 de la Policía de la Ciudad. A partir del análisis de cámaras de seguridad públicas y privadas, los detectives reconstruyeron los movimientos de los sospechosos e identificaron tanto a las mujeres que habrían captado a las víctimas como a los hombres señalados como parte de la organización.
Los investigadores también determinaron que la banda habría utilizado un Renault Logan blanco para concretar el robo. Las tareas posteriores permitieron establecer que dos de los sospechosos residían en la Villa Zavaleta y que otro se encontraba en Castelar, partido de Morón.
Con las pruebas reunidas, la Justicia autorizó allanamientos simultáneos en ambos lugares. Durante los procedimientos fueron detenidos tres hombres mayores de edad y una adolescente, mientras que los efectivos secuestraron tres teléfonos celulares y otros elementos que serán sometidos a peritajes.
En la causa intervienen el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 30, a cargo de Martín Sebastián Peluso; el Juzgado Nacional de Menores N° 3, encabezado por Julia Marano Sanchis; y el Juzgado de Garantías N° 6 del Departamento Judicial de Morón, conducido por Ricardo Julio Fraga.
El operativo se suma a otras investigaciones recientes contra organizaciones que utilizaban la misma modalidad en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires. En estos casos, las víctimas eran contactadas en bares o boliches, drogadas durante encuentros posteriores y despojadas de dinero, teléfonos, joyas y otros objetos de valor.

