La crisis de la industria textil vuelve a golpear a Vicente López. Cerca de 50 trabajadores de Khamsin SA, una fábrica de medias e indumentaria ubicada en Florida Oeste, denuncian que no pueden ingresar a sus puestos de trabajo, reclaman salarios y aguinaldos adeudados y temen por la continuidad de sus empleos. El conflicto se suma a la delicada situación de Jutex, otra empresa del distrito que recientemente ingresó en concurso preventivo con deudas millonarias.
La situación de Khamsin, cuya planta funciona en Florentino Ameghino 1280, comenzó a agravarse a mediados de junio, cuando los empleados fueron informados sobre un cambio de propietarios. Desde entonces, según denunciaron, se multiplicaron los incumplimientos salariales, los pagos parciales y las irregularidades laborales.
La empresa, que llegó a producir indumentaria para marcas como Topper y Volcom, atraviesa un conflicto que se hizo público en julio y que continúa sin resolverse. Los trabajadores sostienen que las nuevas autoridades les impiden ingresar a las instalaciones y que no cuentan con información concreta sobre el futuro de la actividad.
Según denunciaron los empleados, la fábrica interrumpió sus operaciones alegando tareas de mantenimiento y seguridad. Sin embargo, aseguran que la plantilla histórica permanece sin poder retomar sus tareas habituales, mientras crece la preocupación por un posible vaciamiento de la compañía.
La Asociación Obrera Textil (AOT) también denunció el despido de trabajadores que se encontraban con licencia médica y el incumplimiento de obligaciones salariales. A esto se suma el temor de que los nuevos propietarios decidan abandonar progresivamente la producción nacional para concentrarse en la importación de indumentaria, una posibilidad que, hasta el momento, constituye una sospecha de los empleados y no una decisión empresarial confirmada.
Otro de los principales reclamos está relacionado con el reconocimiento de la antigüedad laboral. Una parte importante de los trabajadores lleva más de diez años en la firma y teme que una eventual reestructuración afecte sus derechos adquiridos.
Frente a este escenario, la AOT y el Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines (SETIA) acudieron al Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires para solicitar su intervención. Los gremios denunciaron la posibilidad de un lockout patronal, es decir, una interrupción de las actividades dispuesta por la empresa, y reclamaron una instancia de negociación que permita regularizar las deudas y preservar los puestos de trabajo.
El conflicto se desarrolla en un contexto especialmente complicado para la industria textil argentina, afectada por la caída del consumo, el incremento de la competencia de productos importados y las dificultades financieras que enfrentan numerosas empresas del sector.
En Vicente López, la situación de Khamsin tiene como antecedente reciente el caso de Jutex, una empresa radicada en Munro que confeccionó prendas para reconocidas marcas como Portsaid, Rapsodia, La Martina, Jazmín Chebar y Desiderata.
Jutex ingresó en concurso preventivo con un pasivo declarado de 635,45 millones de pesos, en un proceso tramitado ante el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 13, a cargo del juez Fernando Javier Perillo. La firma también registró importantes deudas bancarias y cheques rechazados, mientras que otro emprendimiento vinculado a sus propietarios, ubicado en La Rioja, había dejado de funcionar en abril de este año.
De acuerdo con datos difundidos por la Fundación Pro Tejer, la producción textil nacional cayó un 24,4% durante el primer semestre de 2026 en comparación con el mismo período del año anterior, mientras que las fábricas del sector trabajaron con una utilización de su capacidad instalada cercana al 39%.
En este escenario, los trabajadores de Khamsin mantienen su reclamo por los salarios pendientes y la recuperación de sus puestos de trabajo. La intervención de las autoridades laborales y las respuestas que puedan ofrecer los propietarios serán determinantes para conocer el futuro de una planta que representa otra señal de alarma para el entramado industrial de Vicente López.

