El intendente de La Plata, Julio Alak, volvió a mover el tablero político local con una decisión que encendió críticas dentro y fuera del peronismo: incorporó a su gabinete al exdiputado provincial del PRO Daniel Lipovetzky como secretario de Relaciones Internacionales y sumó bajo su órbita a Marcos Urtubey, hijo del exgobernador salteño Juan Manuel Urtubey, como subsecretario de Cooperación Internacional e Inversiones.
La Municipalidad presentó la movida como parte de una estrategia para “potenciar la agenda internacional” de la ciudad, fortalecer vínculos institucionales y abrir oportunidades de desarrollo productivo, cultural, económico y educativo. Sin embargo, la foto política dejó bastante más que un anuncio de gestión: expuso el crecimiento de la estructura municipal, la apertura de Alak hacia dirigentes que vienen de otros espacios y el malestar de sectores del propio oficialismo que se sienten afuera del reparto.
El acto se realizó en el Salón Dorado del Palacio Municipal y contó con dirigentes de distintas fuerzas, representantes de cámaras productivas, entidades, autoridades consulares, colectividades e instituciones de la ciudad. Allí también asumió Francisco García Montes como subsecretario de Relaciones Internacionales.
“En este acto hacemos honor al fundamento de esta ciudad, que es cuna de la Unión Nacional”, planteó Alak, que defendió la necesidad de reforzar la presencia internacional de La Plata. “Esta ciudad tiene más de 800 mil habitantes y es la segunda en población de la Provincia; tiene una dimensión ciudadana muy grande y una gran importancia en cuanto a su capitalidad, en ser la sede del Estado provincial”, sostuvo el intendente.
En esa línea, remarcó que “era indispensable dar respuesta a las sugerencias de los organismos financieros internacionales que, en momentos de dificultades, nos pueden ser muy útiles”. Desde el Municipio destacaron además la participación de La Plata en la Red Mercociudades, la coordinación de la Unidad Temática de Áreas Metropolitanas y Planificación Estratégica para el período 2025-2027, la vinculación con embajadas como las de Turquía, España, Brasil, China, Suiza y la Unión Europea, y el ingreso a Global Gateway, una red de financiamiento de la Unión Europea orientada a modernización estatal, innovación e inteligencia artificial aplicada a la administración pública.
Pero el costado institucional quedó rápidamente atravesado por la polémica política. Lipovetzky no llega desde el peronismo: fue diputado provincial del PRO, buscó competir por la intendencia platense y luego se alejó del partido amarillo. En 2025 integró el armado “Ahora La Plata”, junto a sectores radicales, lilitos y dirigentes que venían de Juntos por el Cambio y que no querían quedar pegados a Javier Milei. Ese espacio terminó diluyéndose en Somos Buenos Aires durante las legislativas.
Su desembarco en el gabinete de Alak también tiene lectura legislativa: la concejal Melany Horomadiuk, referenciada en Lipovetzky, ya había votado junto al oficialismo la rendición de cuentas. Por eso, en la política platense la incorporación fue leída menos como una simple designación técnica y más como una jugada de acumulación política del intendente, que se muestra cada vez más amplio hacia afuera mientras acumula cuestionamientos hacia adentro.
El enojo más ruidoso dentro del peronismo vino del diputado provincial Juan Martín Malpeli, referenciado en el Frente Renovador. “Una más y van…”, escribió en X, al cuestionar que el massismo siga sin representación en la gestión local. El legislador dijo que le genera “mucho ruido” la no participación del Frente Renovador en el gabinete municipal, pese al acompañamiento electoral de 2023, y remató con una frase cargada de ironía interna: “Mientras, el ‘rancho de goma’ es cada vez más de goma, pero con algunos (QUE LABURARON MUCHO) afuera!”. Cerró su publicación con el hashtag “#MilitandolaUnidad”.
Por lo bajo, desde el Frente Renovador fueron todavía más duros. Según publicó el portal El Editor Platense, en ese sector hablan de una lógica que “denigra la política” y acusan al alakismo de generar empleados “chupamedias” en lugar de promover militantes o dirigentes políticos. También vinculan la decisión con el supuesto objetivo de Alak de mostrarse como un dirigente amplio y conciliador en su camino hacia una eventual pelea por la Gobernación.
La presencia de los Urtubey también dejó su mensaje. Durante el encuentro fueron distinguidos como Huéspedes de Honor el exgobernador de Salta Juan Manuel Urtubey y el exsenador nacional Rodolfo Urtubey. El primero no ahorró elogios para Alak: dijo que La Plata tiene “un intendente que es uno de los dirigentes más reconocidos de la Argentina” y lo definió como “un dirigente que admiré toda mi vida”.

Marcos Urtubey, ahora incorporado al gabinete municipal, también llega con recorrido zigzagueante: pasó por el armado inicial de La Libertad Avanza, luego recaló cerca de Horacio Rodríguez Larreta en la Ciudad de Buenos Aires y ahora desembarca en la estructura de Alak. En ese contexto, su designación alimentó la lectura de un intendente decidido a abrir la puerta a figuras de distintos espacios, aunque eso profundice las tensiones con socios propios que reclaman lugar.
Desde la oposición también salieron con los tapones de punta. Los concejales de La Libertad Avanza Juan Pablo Allan y Gastón Álvarez apuntaron contra el crecimiento de la estructura municipal y cuestionaron que La Plata avance en nuevas designaciones mientras, según ellos, la ciudad acumula problemas de inseguridad, deterioro urbano y falta de servicios.
“’Gracias Julito por darle laburo al pibe, que lo paguen los platenses’. El mega estado municipal Platense suma ya 24 Secretarías y la subsecretaría de relaciones internacionales para bancar al hijo salteño de Urtubey”, disparó irónico Álvarez.
Allan, en la misma línea, sostuvo que Alak “sigue agrandando el Estado municipal” y advirtió que detrás de cada nueva secretaría aparecen “subsecretarios, directores, asesores, cargos y más gasto político”. “En pocas semanas ya crearon dos nuevas secretarías. Ahora van por la número 24. Después dicen que no hay recursos. La plata aparece para agrandar la estructura, pero no para bajar tasas, mejorar la seguridad, arreglar calles o limpiar la ciudad”, cuestionó.
También se sumó Martiniano Ferrer Picado, del PRO-Tercer Tiempo Argentina, quien afirmó que los platenses están haciendo “un esfuerzo histórico para bancar el aparato político más grande de la historia de La Plata” y habló de “récord de cargos creados”.
El diputado bonaerense libertario Juan Osaba eligió la ironía para pegarle al intendente. “Ella es Marta. Es vecina de La Plata. Le dicen ‘Pocha’. Marta vive en la zona de Altos de San Lorenzo, tiene cinco hijos y dos nietos. Pocha no lo sabe, pero estadísticamente tiene 23,57% de probabilidades de ser nombrada secretaria de Alak en los próximos meses”, escribió en redes. Luego acusó al jefe comunal de “inventar cargos para acomodar amigos mientras La Plata se cae a pedazos”.
En su discurso de asunción, Lipovetzky buscó justificar el nuevo rol con una mirada de gestión internacional. “La agenda internacional ha dejado de ser un tema exclusivo de los estados nacionales; el desarrollo de los municipios y de las regiones hace que la integración sea un tema de importancia para las ciudades”, afirmó. También sostuvo que La Plata debe “aprovechar las oportunidades que da el mundo” y ser amplia en sus vínculos, “no enfocándose en hacer seguidismo hacia un país determinado”, en una frase leída como una crítica al alineamiento automático con Estados Unidos.
El problema para Alak es que la discusión pública no quedó centrada en la agenda diplomática, sino en el mensaje político de fondo: un intendente que crea estructura, suma dirigentes externos, atrae ex PRO, larretistas y nombres vinculados a los Urtubey, mientras parte del peronismo local mira desde afuera y empieza a pasar factura. En una ciudad con reclamos por seguridad, calles, tasas y servicios, la “agenda internacional” terminó convertida en una nueva interna doméstica.

